A pesar de los lucrativos contratos de televisión y el crecimiento comercial global, el modelo de negocio del fútbol inglés parece desafiar las leyes de la economía tradicional.
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La principal causa de este fenómeno es la inflación salarial descontrolada. Según el informe, el 90% de los clubes ingleses prevé cerrar el ejercicio 2025 con pérdidas, una cifra que enciende las alarmas de los reguladores financieros.
La dictadura de las nóminas
El estudio de BDO destaca cómo los salarios devoran gran parte de la riqueza generada. En la Premier League, los sueldos de los jugadores y el personal técnico absorben, en promedio, el 63% de los ingresos totales.
Aunque parece una cifra manejable bajo las reglas de la UEFA (que recomienda no superar el 70%), deja un margen mínimo para cubrir gastos operativos, mantenimiento de estadios y deudas.
Por otro lado, en la Championship los salarios representan el 93% de los ingresos. En su desesperación por alcanzar el ascenso a la Premier, los clubes gastan prácticamente todo lo que ingresan en nóminas, operando al borde de la quiebra técnica.
Una industria que ignora las alarmas
Ian Clayden, socio y responsable de deportes profesionales en BDO, ha sido tajante al comparar al fútbol con cualquier otro sector económico.
Según Clayden, la combinación de costes elevados, pérdidas sostenidas y alto apalancamiento (deuda) sería motivo de intervención o cierre en cualquier otra industria.
“Los clubes afrontan fuertes presiones financieras, derivadas en gran parte del peso persistente de los salarios sobre los ingresos y de un mayor endeudamiento. En cualquier otro sector, esta combinación encendería las alarmas inmediatamente”, señaló el experto.
La Premier League se encuentra en crisis. Por un lado, debe mantener su estatus como la liga más atractiva del mundo, lo que requiere seguir atrayendo a las estrellas mejor pagadas. Por otro, el modelo de "perder dinero para ganar trofeos" parece estar llegando a su límite de sostenibilidad.