El Santiago Bernabéu, históricamente el fortín inexpugnable de las grandes noches europeas, presenta una situación inusual antes de la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League.
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A pocas horas de recibir al Manchester City de Pep Guardiola, el Real Madrid no ha logrado llenar el estadio, un síntoma inequívoco de la profunda fractura entre la afición y el conjunto blanco.
Bernabéu con "cicatrices"
La visita del City no es nueva esta temporada, y el recuerdo no es grato. Hace apenas unos meses, ambos equipos se vieron las caras en la fase de liga, donde el equipo de Manchester se impuso por 2-1.
Aquella derrota parece haber calado hondo en una hinchada que, lejos de buscar la revancha, ha respondido de la manera más dolorosa, negándose a pagar por un asiento en las gradas.
En varios encuentros de la presente campaña, el equipo se ha retirado al vestuario bajo una sonora pitada de su propio público. La irregularidad del juego ha minado la paciencia del madridismo, que por primera vez en años, parece dar la espalda al equipo en una cita de máxima exigencia.
Mensaje de Arbeloa
En la rueda de prensa, Álvaro Arbeloa aseguró que están motivados para tomar la ventaja en la eliminatoria, "es un partido complicado, pero bonito y esperado por la afición. Vamos a salir para ganar el partido y muy motivados. La Champions es importante para todos nosotros".
Sin embargo, la desconfianza sigue aumentando, hasta el punto de que el apoyo incondicional en Champions, se ha desvanecido en esta ocasión.
Ahora, el Real Madrid tendrá que enfrentarse al despliegue táctico de Guardiola y al silencio en la grada que reflejan el malestar social. Con la eliminatoria en juego, los jugadores deberán reconectar con una afición que, hoy por hoy, parece haber perdido la ilusión de las remontadas épicas.