El presidente de LaLiga, Javier Tebas, ha dado un nuevo paso en su incansable batalla contra la piratería.
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Bajo el lema de proteger la propiedad intelectual, la competición ha lanzado un llamamiento directo a los ciudadanos, ofreciendo una recompensa económica a quienes ayuden a identificar establecimientos que emitan partidos de forma fraudulenta.
¿En qué consiste la iniciativa?
LaLiga busca convertir a los aficionados en "inspectores" voluntarios. Cualquier persona que detecte un local de hostelería (hoteles, restaurantes o cafeterías) emitiendo fútbol sin la licencia correspondiente, puede reportarlo a través de los canales oficiales.
Se ofrece una recompensa de 50 euros por cada denuncia que resulte en una verificación positiva de fraude. La organización asegura máxima confidencialidad para los informantes, buscando eliminar el temor a posibles represalias o conflictos vecinales.
Los motivos detrás de la recompensa
Para LaLiga, la piratería no es un "delito sin víctimas". La organización sostiene que esta práctica genera pérdidas millonarias que afectan directamente a la calidad de la competición, a los clubes y, en última instancia, al espectáculo que reciben los fans.
Miles de empresarios pagan tarifas especiales (mucho más elevadas que las residenciales) para emitir el fútbol legalmente. El torneo argumenta que permitir la piratería es una forma de competencia desleal contra quienes sí cumplen con la ley.
Además, los derechos de televisión son la principal fuente de ingresos para la mayoría de los equipos de Primera y Segunda División.
Esta medida no llega sola. Se suma a la presión legal que LaLiga ha ejercido recientemente para que las operadoras de Google, Apple y Meta bloqueen aplicaciones de streaming ilegal, así como a las sentencias judiciales que permiten identificar a usuarios que consumen contenido pirata.