En medio de la efervescencia de la Serie del Caribe, una sombra de preocupación se cierne sobre las potencias del Caribe de cara al Clásico Mundial de Béisbol de marzo. Omar López, el estratega venezolano que acaba de llevar a los Cangrejeros de Santurce a la gloria en la liga boricua, rompió el silencio sobre la creciente crisis de bajas que afecta a las nóminas de Venezuela y Puerto Rico.
López no ocultó su frustración ante las constantes restricciones y ausencias de figuras estelares de la MLB que, por diversos motivos (seguros, fatiga extrema o decisiones de las organizaciones en EE.UU.), no han recibido el permiso para representar a sus países.
"Yo sé que es duro para todos, PARA EL BÉISBOL EN GENERAL. Espero que en algún momento LAS COSAS PUEDAN SER DIFERENTES para que haya paridad," sentenció el manager.
Dos naciones
La posición de López es única. Como manager de la Selección de Venezuela, vive la presión de un país que exige el título; como líder de los representantes de Puerto Rico en Guadalajara, entiende el ADN del pelotero boricua. Sus declaraciones apuntan a una falta de equilibrio competitivo: mientras algunas naciones logran concentrar a todo su arsenal, las potencias latinas luchan contra un sistema de permisos que debilita el espectáculo global.
A pocas semanas del inicio del WBC, Venezuela y Puerto Rico se encuentran en grupos de la muerte. La ausencia de brazos de élite y bateadores de peso no solo afecta las posibilidades de estos equipos, sino que, según López, hiere la integridad deportiva de un evento que busca masificar el béisbol a nivel global.