Lo que comenzó como un rumor en los pasillos del Crypto.com Arena se ha confirmado como una realidad estadística innegable. Austin Reaves está firmando una campaña que desafía toda lógica para un jugador que entró a la NBA por la puerta de atrás.
Al alcanzar este punto de la temporada 2025-26, el escolta de los Lakers está produciendo un impacto total en la cancha. Reaves está promediando una cifra asombrosa de más de 25 puntos por partido, una carga ofensiva que complementa con una presencia constante bajo los aros al capturar al menos 5 rebotes y una visión de juego que le permite repartir más de 5 asistencias por encuentro.
Pero lo que realmente separa esta campaña del resto es su puntería quirúrgica: está encestando un mínimo de 2.5 triples por noche, manteniendo al mismo tiempo una asombrosa efectividad del 50% en sus tiros de campo.
Un Olimpo de solo cuatro nombres
Lograr este equilibrio entre volumen de puntos, presencia física, creación de juego y eficiencia exterior es una hazaña que roza la perfección. Antes de que Reaves irrumpiera en esta estratosfera, solo tres jugadores en toda la historia de la NBA habían logrado terminar una temporada completa con registros iguales o superiores:
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Stephen Curry: El revolucionario del tiro de larga distancia.
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Kevin Durant: El anotador más eficiente y versátil de la era moderna.
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LeBron James: El paradigma de la excelencia integral en el baloncesto.
Austin Reaves ya no es solo el complemento ideal o el favorito de la grada por su carisma. Se ha convertido en un ejecutor de élite que combina la agresividad de una superestrella con la precisión de un especialista. Si logra mantener este ritmo, su nombre quedará grabado en los libros de historia, no por quién era al llegar, sino por el gigante en el que se convirtió.