En una decisión estratégica que combina ingeniería salarial y gestión de crisis, la gerencia del Miami Heat ha optado por no cortar al base Terry Rozier, garantizando así la totalidad de su contrato para la temporada 2025-2026. La medida, confirmada tras expirar el plazo límite de este miércoles, mantiene al jugador en la plantilla oficial a pesar de los graves cargos federales que enfrenta y que lo mantienen apartado de las canchas desde el inicio de la campaña.
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Con esta resolución, el Heat asume el impacto total de 26.6 millones de dólares en su tope salarial, pero preserva un activo contractual que podría ser clave en las negociaciones previas al cierre del mercado de la NBA, programado para el próximo 5 de febrero.
Garantía contractual: Un movimiento de ajedrez financiero
La decisión de Pat Riley y la directiva de Miami de no prescindir de Rozier antes del miércoles —lo que les habría ahorrado aproximadamente 1.7 millones de dólares— responde a una lógica de mercado clara: mantener el contrato de Rozier como una pieza de intercambio (expiring contract).
En el ecosistema de la NBA, un contrato de esta magnitud que expira al final de la temporada es altamente atractivo para equipos que buscan liberar espacio salarial de cara al próximo verano.
Aunque Rozier se encuentra actualmente en licencia administrativa y no percibe su salario (el cual está siendo retenido en una cuenta de depósito en garantía), su "cap hit" sigue siendo una herramienta válida para cuadrar traspasos por jugadores de impacto inmediato que puedan reforzar las aspiraciones de Miami en los playoffs.
El panorama legal: Cargos federales y defensa
El futuro profesional de Terry Rozier, de 31 años, permanece bajo una densa nube de incertidumbre jurídica. El jugador se declaró "no culpable" el pasado mes de diciembre ante un tribunal federal de Brooklyn por cargos de conspiración para cometer fraude electrónico y lavado de dinero.
Los fiscales alegan que Rozier participó en un esquema de apuestas deportivas ilegales, donde presuntamente proporcionó información privilegiada sobre su propio estado físico para influir en mercados de apuestas "prop bets". Según la acusación:
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Rozier habría alertado a terceros sobre su intención de abandonar un partido en marzo de 2023 (cuando jugaba para Charlotte) alegando una lesión ficticia.
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Esta información permitió a una red de apostadores generar ganancias superiores a los 250,000 dólares.
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El jugador fue arrestado el pasado 23 de octubre, justo al inicio de la temporada, y actualmente se encuentra en libertad bajo una fianza de 3 millones de dólares.
La defensa de Rozier ha solicitado recientemente la desestimación de los cargos, argumentando una "extralimitación gubernamental" al convertir una disputa sobre términos de servicio de casas de apuestas en un caso criminal federal. La próxima audiencia clave está fijada para el 3 de marzo de 2026.