Hay noches que marcan un cambio de guardia, y la de ayer en el American Airlines Center de Dallas fue, sin duda, una de ellas. El enfrentamiento entre Cooper Flagg (Dallas Mavericks) y Kon Knueppel (Charlotte Hornets) no solo cumplió con las expectativas, sino que obligó a los historiadores de la NBA a desempolvar libros que no se abrían desde hacía más de medio siglo.
Un podio histórico
La estadística es contundente: los 83 puntos que sumaron entre ambos (49 de Flagg y 34 de Knueppel) representan la tercera mayor cantidad de puntos combinados por novatos rivales en un partido de tiempo regular en toda la historia de la NBA.
Para dimensionar la hazaña, solo dos parejas en los casi 80 años de la liga han logrado cifras superiores en un mismo encuentro. El récord absoluto permanece en manos de las leyendas Tiny Archibald y Pete Maravich, quienes en marzo de 1971 sumaron la estratosférica cifra de 91 puntos. El segundo lugar de esta exclusiva lista lo ocupan los míticos Wilt Chamberlain y Johnny Green, que en febrero de 1960 se combinaron para anotar 85 puntos. Con su actuación de anoche, Flagg y Knueppel superaron cualquier registro de la era moderna, desplazando a parejas históricas de las últimas cinco décadas.
Flagg: El adolescente récord
Cooper Flagg no solo fue noticia por el duelo colectivo. Con sus 49 puntos (producto de un 20 de 29 en tiros de campo), el ala-pívot de los Mavericks rompió el récord de más puntos anotados por un adolescente en un solo partido de la NBA, superando la marca de 45 que ostentaba Cliff Robinson desde 1980.
A pesar de su actuación volcánica (que incluyó 25 puntos solo en la primera mitad), el destino le guardó un sabor amargo: Flagg falló el tiro final sobre la bocina que habría enviado el encuentro a la prórroga.
La revancha
El escolta de los Hornets, quien fuera compañero de cuarto de Flagg en la Universidad de Duke el año pasado, firmó la mejor noche de su carrera con 34 puntos y un récord de franquicia para un novato con ocho triples.
El drama final fue digno de un guion de cine. Con el partido empatado a falta de siete segundos, Knueppel robó un pase precisamente de Flagg, recibió una falta de este mismo al intentar la bandeja y anotó los dos tiros libres definitivos para el 123-121 final.
"Es mi hermano de por vida, pero hoy uno de los dos tenía que irse con la victoria", declaró Knueppel al finalizar el encuentro, mientras ambos se abrazaban en el centro de la pista, conscientes de que acababan de protagonizar un capítulo dorado de la NBA moderna.