El Super Bowl LX no solo representa la culminación de una temporada vibrante en los emparrillados, sino también un puente fascinante entre el deporte moderno y las raíces fundacionales de los Estados Unidos. Para esta edición especial, la NFL ha decidido elevar el listón del simbolismo al presentar la moneda oficial del sorteo inicial: una versión conmemorativa de la medalla Libertas Americana.
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Esta pieza de plata, cargada de elegancia y significado, es mucho más que un objeto para decidir quién patea o recibe el ovoide. Es una réplica del tesoro que Benjamin Franklin encargó personalmente a finales del siglo XVIII para celebrar la independencia de las trece colonias y las victorias militares que forjaron a la nación.
La elección de la Libertas Americana para el Super Bowl LX no es casualidad. Originalmente acuñada en París en 1783 bajo la supervisión de Franklin, la medalla celebra hitos cruciales como las batallas de Saratoga y Yorktown. Al llevar este diseño al centro del campo, la NFL rinde homenaje a la resiliencia y al espíritu de libertad, valores que la liga busca proyectar en su máximo evento anual.
En el anverso de la moneda, los aficionados pueden apreciar el perfil de la Libertad con el cabello al viento, acompañada de una pica rematada por un gorro frigio, símbolo universal de la emancipación. Lo que hace única a esta versión deportiva es la integración sutil del escudo de la NFL y la inscripción de las palabras "Heads" (Cara) y "Tails" (Cruz), adaptando una obra de arte histórica a las necesidades del arbitraje profesional.
