Mucho antes de convertirse en cantante y actriz, Oriana Sabatini, hija de Catherine Fulop, vivió un episodio que pudo haber cambiado su vida para siempre. En 2002, cuando tenía solo 8 años de edad, una pareja de delincuentes planificó secuestrarla.
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El objetivo de los atacantes era sencillamente pedir un rescate millonario, el cual no lo lograron. En ese entonces, la noticia sacudió al mundo del espectáculo ya que también era hija del empresario argentino, Osvaldo Sabatini, hermano de la extenista Gabriela Sabatini.
El plan para secuestrar a la hija de Catherine Fulop
Según revelaron las investigaciones policiales, los delincuentes habían seguido durante varios días los movimientos de la familia Sabatini. Durante aproximadamente doce días realizaron tareas de vigilancia para estudiar rutinas, horarios y posibles momentos vulnerables para llevársela.
Incluso, una de las sospechas llegó a presentarse en el colegio al que asistía Oriana con la excusa de querer inscribir a un supuesto hijo. En realidad, su intención era obtener información sobre las medidas de seguridad del establecimiento y evaluar cómo podrían lograr el rapto.
Los investigadores determinaron que no se trataba de un secuestro improvisado, pues, el plan contemplaba retener a la niña durante un tiempo prolongado y exigir un rescate que, según las hipótesis, podría alcanzar el millón de dólares.
La investigación policial que evitó la tragedia
El intento de secuestro no llegó a concretarse gracias a una investigación preventiva de la policía de Buenos Aires. A partir de información recibida por las fuentes, los agentes comenzar a seguir de cerca a los sospechosos.
Durante el operativo detectaron que la pareja merodeaba con frecuencia el colegio de la niña y los alrededores de la casa familiar, registrando los movimientos del entorno. Sin embargo, no podían detenerlos únicamente por esas sospechas.
La oportunidad llegó cuando los delincuentes robaron un automóvil en José León Suárez. Ese delito permitió a la policía intervenir y detenerlos en la localidad de Villa Adelina, donde además encontraron armas de fuego en su poder.
Con esas pruebas, las autoridades confirmaron que estaban preparando el secuestro de la hoy esposa del futbolista argentino, Paulo Dybala.
El impacto familiar
Aunque el secuestro nunca llegó a concretarse, el episodio generó un enorme impacto emocional en la familia. Durante un tiempo, la pequeña dejó de asistir al colegio mientras se reforzaban las medidas de seguridad y se analizaban los riesgos.
Con el paso de los años, Oriana Sabatini dejó atrás aquel episodio y construyó una carrera propia en el mundo artístico y musical. Sin embargo, aquel dramático episodio de su infancia sigue siendo uno de los momentos más delicados que atravesó su familia.