En medio de la creciente efervescencia que precede a la fecha límite de traspasos de la NBA (5 de febrero), los Toronto Raptors han tomado una postura firme respecto a uno de los nombres más mediáticos del mercado. Según fuentes de la industria y reportes de Michael Grange (Sportsnet), la franquicia canadiense no tiene previsto iniciar gestiones para adquirir a la estrella de los Memphis Grizzlies, Ja Morant.
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A pesar de los constantes rumores que vinculaban a los Raptors con un "movimiento sísmico" para adquirir un base de élite, la gerencia encabezada por Masai Ujiri y Bobby Webster parece haber cerrado la puerta a la llegada del talentoso pero controvertido jugador de 26 años.
Una decisión basada en la cultura organizacional
La negativa de los Raptors a perseguir a Morant no responde a una falta de talento en el jugador, sino a un análisis profundo sobre el encaje cultural y la estabilidad del vestuario. Toronto se encuentra actualmente en una posición competitiva sólida en la Conferencia Este (ocupando la cuarta plaza con un récord de 25-19), y la directiva prioriza mantener la armonía de un grupo que ha respondido con creces bajo las órdenes de Darko Rajakovic.
Ja Morant, aunque promedia 19.3 puntos y 7.8 asistencias esta temporada, arrastra un historial reciente de lesiones y problemas extradeportivos que han mermado su valor de mercado. Los incidentes disciplinarios en Memphis, incluyendo su suspensión en noviembre de 2025 por "conducta perjudicial para el equipo", han generado dudas en las oficinas de Toronto sobre si el base es la pieza adecuada para liderar un proyecto a largo plazo.
El factor económico y contractual
Otro obstáculo insalvable es el compromiso financiero. Morant se encuentra en el tercer año de una extensión de contrato máxima de cinco años y 197 millones de dólares. Para la presente temporada (2025-26), su salario asciende a los 39.4 millones de dólares, una cifra que obligaría a Toronto a desprenderse de piezas fundamentales como Immanuel Quickley o RJ Barrett para equilibrar las cuentas.
La directiva de los Raptors parece reacia a comprometer su flexibilidad salarial futura por un jugador cuyo historial de disponibilidad física es incierto. Con la nueva normativa del convenio colectivo (CBA) y las restricciones del "segundo nivel" (second apron), Toronto prefiere conservar sus activos del Draft y sus contratos actuales para buscar mejoras más quirúrgicas y menos arriesgadas.