Los New York Knicks están protagonizando una de las temporadas más ilusionantes de la última década en la Gran Manzana. Consolidados en la parte alta de la tabla y señalados por los analistas como los grandes favoritos para conquistar la Conferencia Este, el equipo dirigido por Mike Brown —quien tomó las riendas para esta campaña 2025-26— vive un momento de dualidad estadística que preocupa en las oficinas del Madison Square Garden: mientras su ofensiva es la más eficiente de la liga, su defensa se desmorona hasta el puesto 19 de la NBA.
Candidatos al trono, pero con pies de barro
A día de hoy, los Knicks ostentan un récord envidiable que los mantiene en una lucha cerrada con los Cleveland Cavaliers y los Boston Celtics por el liderato del Este. Con la reciente incorporación de Karl-Anthony Towns y el liderazgo indiscutible de Jalen Brunson, el equipo ha logrado una fluidez anotadora que promedia más de 119 puntos por partido. Sin embargo, el "efecto Madison" parece haberse diluido en el costado defensivo.
La identidad histórica de los Knicks, basada tradicionalmente en la dureza y el sacrificio bajo el aro, ha dado paso a un intercambio de canastas constante. El dato es alarmante para un aspirante al anillo: ocupar el decimonoveno lugar en eficiencia defensiva (Defensive Rating) sitúa a Nueva York por debajo de equipos que ni siquiera están en puestos de playoffs.
Las causas del colapso defensivo
Expertos y analistas señalan varios factores que explican este retroceso en la retaguardia neoyorquina:
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La adaptación de Karl-Anthony Towns: Aunque su aporte ofensivo es de nivel MVP, la protección de pintura ha sufrido. La ausencia prolongada por lesiones de Mitchell Robinson ha obligado a Towns a asumir roles de corrector que no siempre encajan con su estilo de juego, dejando huecos que los rivales explotan en las segundas oportunidades.
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Permisividad en el perímetro: A pesar de contar con especialistas como OG Anunoby y Mikal Bridges, la defensa exterior ha mostrado fisuras inesperadas. Los Knicks se encuentran actualmente entre los cinco equipos que más triples abiertos permiten a sus oponentes, una estadística letal ante los tiradores de la élite actual.
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Falta de profundidad en el banquillo: La rotación defensiva se resiente cuando las estrellas descansan. La falta de un "ancla" defensiva en la segunda unidad ha provocado que las ventajas obtenidas por el quinteto titular se reduzcan drásticamente en los periodos de transición.
"Tenemos el talento para anotar contra cualquiera, pero si queremos ganar el campeonato en junio, no podemos permitirnos ser la defensa número 19 de la liga. El ataque te gana partidos, pero la defensa te da los anillos", declaró recientemente un optimista pero exigente James Dolan, propietario de la franquicia.
El reto de cara a los Playoffs
La historia de la NBA es implacable: en los últimos 20 años, casi ningún equipo que haya finalizado la temporada regular fuera del Top 10 defensivo ha logrado levantar el trofeo Larry O'Brien. Los Knicks tienen el poder de fuego necesario para arrollar en la temporada regular, pero la postemporada exige ajustes que, por ahora, parecen lejos de alcanzarse.
El cuerpo técnico encabezado por Mike Brown tiene menos de tres meses para reajustar sus esquemas antes de que comience la verdadera batalla por el Este. La presión es máxima; ser el favorito conlleva la obligación de no tener fisuras, y hoy por hoy, la defensa es el "Talón de Aquiles" de un gigante que aspira a devolver la gloria a Nueva York después de más de medio siglo de sequía.
