César Cachazo representa una institución en el entrenamiento del purasangre en Venezuela. Nacido en Caracas el 10 de agosto de 1932, el profesional ha hecho de la paciencia su mayor virtud; una cualidad que le permitió esperar cerca de 25 años para ver los frutos de su esfuerzo.
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Su historia con el hipismo comenzó de la mano de su padre, Oneres Cachazo, en el desaparecido Hipódromo Nacional de El Paraíso, donde desempeñó labores de correo interno y vendedor. Para 1965, registró su estreno oficial con el ejemplar Trafalgar, el cual obtuvo un meritorio segundo lugar en el mes de octubre.
Don Fabián: El punto de inflexión
Aunque el retiro cruzó por su mente en algún momento, el destino le reservó un giro de 180 grados a finales de los años 80. La llegada de Don Fabián, por encargo de los propietarios Domingo Lara y Fabián Burbano, transformó su carrera para siempre. El hijo de Countertrade, adquirido por 900.000 bolívares en la subasta del Haras Tamanaco, se convirtió en su llave hacia la gloria. Bajo su tutela, el recordado campeón conquistó el Gran Premio Clásico Simón Bolívar, el Clásico del Caribe de 1990 y la Copa de Oro, además de múltiples eventos selectivos.
A través de su cuadra han desfilado nombres estelares como El Gran Sol, My Titico Mate, Colonial, Bratislava, Papá Lucas y Yagualera, ejemplares que consolidaron su prestigio en el óvalo de Coche.
Un reencuentro emotivo en La Rinconada: R08 Victoria
La tarde de este domingo 15 de febrero del 2026, durante la octava reunión del año, la afición hípica fue testigo de un nuevo capítulo en la trayectoria de este baluarte. El ejemplar Don Thiago se impuso en la arena y le otorgó a Cachazo una victoria significativa con la monta del aprendiz Félix Márquez. Este triunfo marcó su regreso al recinto de ganadores tras su último éxito, registrado el 9 de noviembre de 2025 por intermedio de My Returning Mate.
En entrevista concedida a Fermín Pérez, el preparador no ocultó su orgullo: "Estoy muy emocionado porque ese caballo pertenece a mis hijos; no hay nada más grande que la familia, así como lo es el hipismo".
A pesar de contar con una población reducida de ejemplares en su establo, Cachazo mantiene intacta su rutina diaria. "El deseo de vivir está en mi mente. Cada día acudo temprano a mi trabajo; en realidad esta es mi vida. La hípica es mi vida", concluyó el legendario entrenador, quien a su avanzada edad permanece como un ejemplo de vigencia y amor por la profesión.