En el mundo del béisbol, los contratos multimillonarios suelen ser la norma, pero a veces la lealtad y el orgullo nacional trascienden los números de una oficina central. Recientemente se confirmó un rumor que circulaba en los pasillos del Clásico Mundial de Béisbol (WBC): Bad Bunny, la superestrella mundial de la música, se ofreció formalmente a pagar la prima del seguro de Francisco Lindor.
El campocorto de los Mets de Nueva York validó la información, revelando un gesto de desprendimiento poco común por parte del Conejo Malo para asegurar que la presencia de Lindor con el equipo de Puerto Rico no se viera truncada por tecnicismos financieros.
Un obstáculo de primas y pólizas
Para que las estrellas de MLB participen en el WBC, deben contar con un seguro que cubra sus contratos en caso de lesión. Debido al volumen del contrato de Lindor ($341 millones), el costo de dicha prima es astronómico.
Los detalles sobre si fueron las trabas burocráticas o las políticas de MLB las que frenaron el pago no se han hecho públicos, pero el gesto queda como testimonio del compromiso del artista con el deporte de su isla.
El destino dicta sentencia
Irónicamente, la discusión sobre quién pagaría el seguro se ha vuelto un punto irrelevante. El "Sr. Smile" sufrió recientemente una fractura en el hueso ganchoso (hamate) de su mano, una lesión que lo mantendrá alejado de los diamantes por un tiempo considerable.
"Fue un gran gesto de un amigo", dio a entender Lindor, restándole importancia al hecho de que no se concretara, especialmente ahora que su enfoque total está en la recuperación física y no en los trámites del Clásico.
La baja de Lindor y la anécdota del seguro dejan varias reflexiones:
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El poder de la influencia: La disposición de Bad Bunny muestra una nueva era donde los artistas se involucran directamente en la operatividad del deporte.
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La vulnerabilidad del atleta: A pesar de los esfuerzos por asegurar la participación, el riesgo físico siempre es el factor determinante.
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Prioridades: Con la lesión confirmada, el debate sobre las primas queda en el pasado; ahora, la prioridad de los Mets y de Puerto Rico es que su capitán regrese al 100%.