El Real Madrid necesita encontrar una solución inmediata al bache futbolístico de una de sus principales joyas, Franco Mastantuono.
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Lo que en principio parecía una progresión lógica para uno de los proyectos más brillantes del fútbol sudamericano, se ha transformado en un mar de dudas. El problema en Chamartín ya no es solo estadístico; es una cuestión de sensaciones.
El fantasma de la pubalgia
La reciente actuación del extremo argentino frente al Benfica fue un recordatorio preocupante de sus peores días. Sobre el césped se vio a un jugador indeciso, falto de chispa y con una marcha menos que el resto de sus compañeros.
Esta versión "gris" guarda un parecido alarmante con el rendimiento que mostró justo antes de su baja por pubalgia. Aunque el cuerpo médico asegura que el jugador está recuperado al 100% en lo físico, la realidad competitiva dicta lo contrario.
El ex talento de River Plate alterna destellos de calidad con largos periodos de intrascendencia y se le nota precavido en jugadas de contacto, síntoma común post-lesión.
¿Préstamo a la vista?
Ante esta situación, su puesto en el once titular pende de un hilo por nombres propios como Rodrygo Goes o Brahim Díaz, dejándolo sin mucho tiempo para adaptarse.
El presión en las oficinas de Valdebebas y en las gradas del Bernabéu empieza a ser unánime. Expertos y directivos barajan una posibilidad que hace meses parecía impensable, una cesión.
La idea de que Franco Mastantuono salga a un equipo de menor exigencia mediática pero alta intensidad competitiva gana fuerza. El objetivo sería que sume los minutos necesarios para aclimatarse definitivamente al ritmo europeo y, sobre todo, para resetear mentalmente tras un año marcado por las molestias físicas.