El Round Robin de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) ha entrado en su etapa final, y para los Bravos de Margarita, el panorama se ha tornado oscuro. A pesar de haber sido el primer equipo clasificado a la postemporada, la escuadra insular atraviesa un bache alarmante en su cuerpo de lanzadores, registrando una efectividad colectiva de 8.07, la cifra más alta entre los cinco equipos que disputan el pase a la Gran Final.
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Un desplome inesperado tras una ronda regular brillante
La maquinaria que dirige Henry Blanco pareció perder el aceite al llegar a enero. Durante la temporada regular, el pitcheo de los Bravos mostró solvencia, apoyado en figuras como Osmer Morales y un bullpen que sabía cerrar los grifos en los momentos de apremio. Sin embargo, en esta fase de todos contra todos, el staff de lanzadores ha sido castigado sin piedad por las ofensivas rivales y se ve reflejado en la tabla de posiciones, siendo los insulares los sotaneros con récord de 3-7.
Ese 8.07 de porcentaje de carreras limpias permitidas no es solo un número frío; es el reflejo de una rotación que no ha logrado completar los cinco episodios de rigor y un relevo intermedio que ha heredado incendios difíciles de apagar. Equipos como Cardenales de Lara y Águilas del Zulia han aprovechado estas debilidades, propinando derrotas dolorosas que han hecho descender a los insulares en la tabla de posiciones.
Los abridores no encuentran la zona
El principal problema radica en la incapacidad de los iniciadores para dominar. Lanzadores de la talla de Abdiel Saldaña y los refuerzos incorporados han tenido problemas con el control de sus envíos, permitiendo boletos innecesarios que luego se transforman en rallies de los contrincantes. Cuando el abridor abandona el juego antes del cuarto inning, el desgaste del bullpen se vuelve insostenible a largo plazo.
Un bullpen sobreexpuesto
Con una efectividad tan elevada, el relevo ha tenido que trabajar más de la cuenta. Aunque hombres como Adrian Luna y Claudio Custodio han intentado mantener el orden, la frecuencia con la que entran a lanzar con corredores en las almohadillas ha mermado su capacidad de respuesta. El promedio de bateo en contra frente al pitcheo margariteño en situaciones de apremio supera los .300, una cifra letal en un torneo tan corto.
