La NBA ha tenido que tomar medidas extraordinarias para ajustar el calendario tras los problemas logísticos ocurridos la semana pasada. Los Chicago Bulls y el Miami Heat protagonizarán una inusual serie de cuatro partidos en apenas cinco días a finales de este mes, una solución diseñada para compensar el enfrentamiento pospuesto debido a las condiciones de la duela en el United Center.
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Un fenómeno poco común: tres duelos seguidos
Lo más destacado de este ajuste es que los Bulls y el Heat se verán las caras en tres partidos consecutivos, una situación que rara vez ocurre durante la temporada regular y que recuerda más a una serie de postemporada.
Según el anuncio oficial de la liga el pasado lunes, el partido originalmente programado en Chicago para el jueves pasado se llevará a cabo ahora el 29 de enero. Posteriormente, la acción se trasladará a Florida. Los enfrentamientos que estaban pautados en Miami para el 30 de enero y el 1 de febrero han sido ajustados: ahora se jugarán el 31 de enero y el 1 de febrero, completando así la trilogía directa entre ambas franquicias.
El reto del cansancio y los juegos previos
Esta seguidilla de partidos no será el único desafío físico para los equipos, ya que ambos llegarán con las piernas cansadas tras compromisos previos contra otros rivales:
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Los Chicago Bulls: Jugarán en Indiana contra los Pacers el 28 de enero, teniendo que viajar esa misma noche para recibir a Miami al día siguiente.
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El Miami Heat: Recibirá al Orlando Magic el 28 de enero antes de iniciar su maratón de tres juegos contra Chicago la noche posterior.
El origen del conflicto: una duela resbaladiza
Cabe recordar que esta reprogramación masiva fue necesaria después de que el partido de la semana pasada en Chicago fuera cancelado minutos antes del salto inicial. Un problema de humedad en la cancha del United Center la volvió extremadamente resbaladiza, lo que representaba un riesgo inminente de lesión para los jugadores.
Este tipo de series consecutivas (conocidas como baseball-style sets) se han vuelto más comunes en la NBA para reducir los viajes, pero enfrentarse tres veces seguidas a un mismo rival sigue siendo una anomalía que pondrá a prueba los ajustes tácticos de ambos entrenadores en tiempo real.