La jornada de la NBA se vio sacudida por un momento de alta tensión y preocupación durante el enfrentamiento entre los Atlanta Hawks y los Boston Celtics. El pívot de los Hawks, Onyeka Okongwu, tuvo que abandonar momentáneamente el encuentro tras recibir un violento impacto en el rostro por parte de la estrella de los Celtics, Jaylen Brown, que dejó imágenes difíciles de procesar para los espectadores.
El impacto: Una jugada fortuita con consecuencias graves
El incidente ocurrió cuando Jaylen Brown intentaba un movimiento de giro en la pintura hacia la canasta. En el desarrollo de la acción, el codo de Brown impactó de lleno en la mandíbula de Okongwu, quien cayó inmediatamente al suelo visiblemente aturdido.
La gravedad de la situación fue evidente de inmediato: Okongwu comenzó a sangrar profusamente de la boca y tuvo que ser escoltado directamente a los vestuarios para recibir atención médica de urgencia. Los comentaristas de la transmisión describieron la apariencia del jugador como si hubiera salido de un "combate de la UFC" debido a la cantidad de sangre y el daño visible en su dentadura.
Revisión oficial y sanción
Tras revisar la jugada en el monitor, los árbitros determinaron que, si bien pudo no haber intención de dolo, el contacto fue excesivo e innecesario.
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Decisión: La falta fue elevada a falta flagrante de tipo 1.
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Justificación: Los oficiales señalaron la severidad del contacto, destacando que el codo se encontraba por encima del nivel de los hombros y que hubo una carga de fuerza significativa en el impacto.
Resiliencia en la duela
En un acto de notable dureza física, Okongwu regresó del vestuario apenas unos minutos después con gasas en la boca para lanzar los tiros libres correspondientes. Bajo el reglamento de la NBA, si un jugador lesionado no lanza sus propios tiros libres tras una falta flagrante, no puede reingresar al partido, lo que motivó su rápido retorno a pesar del evidente dolor y la posible pérdida de piezas dentales.
Jaylen Brown, por su parte, se acercó al jugador para disculparse, reconociendo el carácter accidental pero devastador del golpe.