El periodista Ben Cohen, del Wall Street Journal, viajó a Madrid para hacer un reportaje sobre Sergio Llull. Su premisa era clara: todos los grandes jugadores del baloncesto europeo prueban al menos suerte en la NBA. Todos menos uno: Sergio Llull. El base menorquín fue drafteado en 2009 (número 34) por Denver Nuggets. Pero los Rockets pagaron lo que era una cifra récord, 2,5 millones de dólares, para hacerse con sus derechos.
En este artículo Llull no cambia su discurso: “Madrid es mi casa. Vine con 19 años, cuando era un niño. Aquí he madurado como jugador y como persona. Y aquí estoy muy feliz, es el lugar en el que quiero estar”. No parece, desde luego, que la NBA está cerca de llevárselo al otro lado del Atlántico, y menos con tres años más de contrato en el Real Madrid. Eso sí, Cohen abre una puerta a su posible salida citando uno de los motivos que da el propio Llull (“el dinero, en la NBA se paga mucho dinero”) y otros de cosecha propia, a la cabeza la posible curiosidad de un jugador que se está quedando sin nada que ganar y por tanto (tal vez) sin nuevas motivaciones en el baloncesto europeo. Pero el texto también asume que el base, a diferencia de otros jugadores, no quiere correr el riesgo de ser un suplente de pocos minutos en la NBA cuando es una súper estrella en el nivel FIBA. Además, se afirma que Llull ve poca NBA en televisión, prefiere no hablar en inglés y solo ha viajado a EE UU para el partido que el Real Madrid jugó en Memphis: “Solo pienso en el presente, en el día a día. Me paso el tiempo pensando en el Real Madrid”.
Eso sí, Morey no se rinde. Una vez publicado el artículo lo ha citado en las redes sociales asegurando que no pierde la esperanza y comparando su posible aterrizaje tardío en la NBA con el de otro mito del real Madrid, Arvydas Sabonis, que se fue a la aventura americana ya con 31 años: “¿Se repetirá la historia? Arvydas Sabonis, el ‘mejor no estadounidense’ de su generación, vino a la NBA con 31 años. Serio Llull tendrá 31 la próxima temporada”. AS
