La reciente noticia del fallecimiento del papa Francisco ha traído consigo la atención no solo al luto y al legado de su pontificado, sino también a los singulares rituales que acompañan su partida. Entre ellos, destaca la peculiar tradición de enterrar al Sumo Pontífice en tres ataúdes distintos. Este elaborado proceso, regido por el rito "Ordo Exsequiarum Romani Pontificis" (El Orden de las Exequias del Romano Pontífice), encierra un profundo simbolismo y una larga historia dentro de la Iglesia Católica.
Pero, ¿cuál es el motivo detrás de esta triple sepultura? ¿Qué representa cada uno de estos féretros? Acompáñanos a desentrañar los detalles de esta fascinante ceremonia.
Un primer descanso en Ciprés: Humildad y tansitoriedad
El primer ataúd en recibir los restos del Papa es uno confeccionado en madera de ciprés. Esta elección no es casual. El ciprés, conocido por su durabilidad y aroma, ha sido tradicionalmente asociado con la inmortalidad y la dignidad en diversas culturas. En este contexto, el féretro de ciprés simboliza la naturaleza humana del Pontífice y su paso terrenal.
Dentro de este primer ataúd, junto al cuerpo del Papa, se colocan elementos de gran significado:
- Las monedas de su pontificado: Estas representan el tiempo de su liderazgo y su conexión con la Iglesia terrenal.
- El palio: Este ornamento litúrgico de lana blanca, llevado sobre los hombros, es un símbolo de su autoridad como pastor de la grey católica y su vínculo especial con el apóstol Pedro.
- Un texto con su labor papal: Introducido en un tubo de metal sellado, este documento resume los hitos y las acciones más importantes de su pontificado, dejando un registro para la posteridad.
Un segundo sarcófago de metal: Protección y permanencia
Una vez dispuesto el cuerpo y los objetos simbólicos en el ataúd de ciprés, este se introduce en un segundo féretro, esta vez de metal. Este sarcófago metálico tiene una función primordial: proteger y preservar el ataúd de madera y su contenido a lo largo del tiempo.
El sellado de este segundo ataúd es un acto solemne, reforzado con cintas y sellos oficiales de la Iglesia Católica. Este proceso garantiza la inviolabilidad del descanso del Pontífice.
El ataúd exterior de madera: Retorno a la tierra
Finalmente, el sarcófago de metal sellado se introduce en un tercer y último ataúd, nuevamente de madera. Este féretro exterior cumple una función más práctica y estética para el rito de sepultura en las Grutas del Vaticano. La madera, material natural, simboliza el retorno del cuerpo a la tierra y la sencillez que debe caracterizar a todo cristiano, incluso en la más alta jerarquía eclesiástica.
Un rito Precedido por la oración: La misa como despedida
Es importante destacar que este metódico proceso de triple sepultura no comienza sin un acto fundamental de fe: la Santa Misa. Esta celebración litúrgica, presidida por los más altos dignatarios de la Iglesia, es un momento de oración, recuerdo y despedida para el Papa fallecido, precediendo su descanso final en las Grutas Vaticanas.
En definitiva, la tradición de los tres ataúdes del Papa no es una mera formalidad, sino un rito cargado de simbolismo que refleja la naturaleza humana y espiritual del Pontífice, la protección de su legado y su eterno descanso en el corazón de la Iglesia Católica. Un testimonio más de la riqueza histórica y las profundas tradiciones que envuelven la figura del Vicario de Cristo en la Tierra.