Lo que prometía ser la consagración definitiva de la nueva era en Nueva Inglaterra terminó convirtiéndose en una película de terror sobre el césped del Levi’s Stadium. Los New England Patriots cayeron con estrépito (29-13) ante unos Seattle Seahawks que, comandados por una defensa asfixiante, anularon por completo cualquier intento de rebelión ofensiva. En el ojo del huracán quedó Drake Maye, quien firmó su actuación más gris precisamente en el escenario más grande del mundo, incapaz de descifrar el esquema táctico de Mike Macdonald.
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El joven mariscal, que venía de una temporada regular con números de MVP, pareció un novato superado por las circunstancias desde el primer snap. La línea ofensiva de los Patriots hizo aguas, permitiendo que la defensa de Seattle capturara a su líder hasta en siete ocasiones. Drake Maye nunca estuvo cómodo; cada vez que intentaba alargar la jugada, se encontraba con un muro azul y verde que lo llevaba al suelo, cortando cualquier ritmo de juego y obligando a despejar el balón una y otra vez mientras el marcador se inclinaba inexorablemente.
La noche más oscura de Drake Maye en la NFL
El momento que definió el colapso llegó en el último cuarto, cuando cualquier esperanza de remontada se desvaneció. Con los Patriots intentando recortar distancias a la desesperada, un strip-sack provocado por la presión exterior terminó con el balón suelto en las manos de Uchenna Nwosu, quien lo retornó hasta la zona de anotación para el 29-7 final. Fue la sentencia cruel a un partido donde Drake Maye también sufrió una intercepción clave a manos de Julian Love cuando intentaba forzar un pase profundo que nunca debió salir de su brazo.
La frustración del quarterback era visible en la banda. Mientras Jason Myers rompía récords con sus cinco goles de campo para los Seahawks, la ofensiva de New England apenas logró maquillar el resultado. Para Drake Maye, esta derrota no solo supone perder el anillo, sino el duro aprendizaje de que en un Super Bowl los errores no se perdonan. La "Legion of Boom 2.0" de Seattle no tuvo piedad, y el joven prodigio tendrá ahora toda la temporada baja para lamerse las heridas de una noche fatídica.