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Viernes 01 de Julio de 2022

La Vinotinto

Foto: Cortesía
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La Vinotinto

Venezuela, Pékerman y Salomón: el cielo en las manos

Diego Rivero 28/01/2022 9:21 pm




Samuel Aldrey / @SamuelAldrey

 

-Barinas. Óscar González con un toque suave de izquierda hace viajar la pelota hacia la cabeza de Salomón Rondón que cabeceó al fondo de las redes. Fue el gol de desahogo, de alegría y de victoria.

Venezuela ganó en Barinas claramente por 4 a 1, pero ese primer gol será siempre la primera estampa en el debut de José Pékerman como seleccionador.  El mejor juego de Venezuela se  concretó tras ese tanto que abrió camino a una revancha contra la severa amiga de la Vinotinto, la derrota.

Tras esa enorme victoria hay alegría y ahí está la pelota, en el fondo del arco, escenario ideal para la felicidad. Por fin pudo Venezuela cortar el hilo de la derrota,  por fin se acabó la humillación, por fin terminó el dolor.

Lea También: La Vinotinto de José Néstor Pékerman golea a Bolivia y mantiene su puesto en la clasificación

Flamearon cientos de banderas en el Agustín Tovar, se desgarró de emoción un niño que descubrió nuevas sensaciones, hubo mil gritos que son un grito. Y Salomón, el más grande, el más símbolo, el máximo goleador histórico, pudo sonreír hasta tres veces. El 23 dejó el partido envuelto en una ovación y su desahogo junto a Josef Martínez tras marcar su hat-trick fue una de las estampas del partido.

La frase victoria retumbó con la fuerza de la bronca en el puño apretado de cada aficionado. Se ponía fin a la malaria, al sabor de la derrota tras cada 90 minutos. Un final a todos esos días sin festejar en casa.

Hubo en este partido muchos finales y un inicio. Venezuela volvió a sonreír frente a Bolivia cuando la eliminatoria comienza a  despedirse, pero la victoria legitima a José Pékerman que quiebra un maleficio: es el primer técnico en debutar con la selección y ganar. Un triunfo para iniciar con pie derecho un proyecto de largo aliento.

El partido.

La Vinotinto saltó al césped con el típico 1-4-2-3-1 de extremos abiertos, laterales prudentes a la hora de tomar altura en ataque e interiores inicialmente adelantados situados en un escalón del mediocentro. Tratando que los pases que la defensa o  de Tomás Rincón lanzados hacia ellos sirviera para agrietar a la medular de Bolivia y pretendiendo que su amenaza interior concentrará las ayudas del rival facilitando el aclarado en banda para los extremos, representados por Machís y Soteldo.

En los primeros 45 minutos ellos dos junto a  Óscar González, un pulmón inagotable, y Ronald Hernández un punzón para la defensa de Bolivia, fueron los que más progresaron en banda.

El triunfo se gestó en la frescura insolente de Yeferson Soteldo y Rómulo Otero, juntos otra vez en el once. Una elección que no fue casual para Pékerman: son ellos dos símbolos de la escuela pícara; chiquititos, talentosos y atrevidos. Una estirpe cortada por el mismo cuchillo.

Lea También: Los elegidos por José Pékerman para enfrentar a Bolivia

No obstante, el juego sin pelota de Bolivia, enfocado en presionar a media altura, logró robar una conducción de Rincón y convertirse en una veloz transición en ataque que acabó en un centro en dirección a la cabeza de Marcelo Moreno. El delantero le ganó a su marca, Jhon Chancellor y el cabezazo término desviado. Fue el primer córner del partido, pero que no llevó peligro al arco de Wuilker.

Sin embargo, a pesar de ese susto inicial, tanto a Machís como a Soteldo no le costó hallar grietas. A los diez minutos en una gran combinación en el centro del campo que acabó con Soteldo en una  conducción en banda, acompañado de Óscar González hasta línea final,  culminó con un cabezazo de Rondón sobre el arco de Carlos Lampe.

Ese aviso daba a entender que la Vinotinto vino a Barinas a jugar al fútbol. Y lo hizo.

Jugó buscando encontrar los caminos por dentro para hallar a los extremos. Una forma de jugar que obliga a tomar riesgos en la salida y allí César Farías tendía su trampa: Arce, Moreno y Bruno cercaban a José Martínez. 

El robo activaba el desmarque de Moreno que ejecutó el primer disparo al arco a Wuilker Fariñez. Así transitó la primera mitad: Venezuela proponiendo juego por banda para caer en los canales interiores y Bolivia a provocar el error del pase para salir catapultados al arco de venezolano.

Después de tanto aviso, Óscar González se elevó para ganar un balón dividido a Moreno Martíns y su cabezazo habilitó a Soteldo que activó una contragolpe con espacio; González le siguió y le pasó como una bala hacia dentro del área. Ahí,  Soteldo con empeine le metió un milimétrico pase filtrado. González dentro del área, alzó la cara y miró a Rondón que en el área chica retorció la cabeza para enviar el balón a las redes. Un gol que retumbó los cimientos del Agustín Tovar. Marcó Salomón su primer gol de 2022 y su segundo de la eliminatoria.

Tras el gol comenzó a expulsar la confianza en el fútbol Vinotinto. Otero en el minuto treinta incluso dejó una chilena de recuerdo. Un chispazo previo al segundo gol.

Otra vez, pero por la otra banda,  Ronald Hernández se despegó y se internó; Rondón le marcó el pase, se giró en la media luna, encaró y el tiro que lanzó, un chumbazo pegado al palo derecho de Lampe, dejó frío a la Bolivia de Farías.

Deshechos sus planes de repente, de la nada, en dos ataques desaforados, César se llevó la mano a la cara en señal de claudicación. Salomón marcaba su doblete, sus goles 32 y 33 con la selección para agrandar su leyenda como máximo goleador.

Con eso dos goles, Salomón Rondón además decía adiós al embrujo. En Barinas, Rondón fue ese animal indomable, ese depredador que tantas veces se exige.

Pero, inmediatamente después del gol de Rondón vino la respuesta de Bolivia. Bruno Miranda se hizo amo y señor de la altura al clavar un cabezazo sobre la marca de Chancellor en respuesta a los mejores treinta minutos de la Vinotinto.

Lea También: José Pékerman: el hombre de los mundiales

El gol enmudeció al estadio y recordó que Bolivia venía a competir. El tanto fue un recordatorio a todos que aún quedaba la  segunda mitad. No sería un paseo en Barinas. Ese sentimiento quedó representado en un patadón a Rómulo Otero antes del pitido final, una estampa de la impotencia de los del altiplano, pero la historia al final sería un repaso.

Un hat-trick, una ovación y el futuro.

Tras el duchazo del entretiempo el partido tomó en los primeros diez minutos un ambiente templado, pero el que perdió el temple fue Bejarano que entregó un pase terrible a Lampe. Machís presionó a toda velocidad al oler sangre. Hurtó el balón de los pies del arquero y metió el tercero en el minuto 55, su tercer gol de la eliminatoria.

Bolivia tras el gol se descompuso y Leonel Justiano ajustició a Rómulo Otero. Una falta que le costó la expulsión y dejar a Bolivia con uno menos.

La Vinotinto en superioridad inició el dominio de la circulación de la pelota, pero el plan era el mismo: usar la amplitud de las bandas con la velocidad de Machís y Soteldo, que insistieron e insistieron sin parar con Otero como metrónomo, hilando las jugadas entre los dos. Todos buscaban al 18 y el juego ofensivo giraba sobre él.

Ahí Rómulo volvió a hallar un pase filtrado tras un inteligentísimo desmarque de Rondón que volvió a sacar un latigazo para fusilar a Lampe y hacer su primer hat-trick en Eliminatorias Conmebol. Lo celebró fundido en un abrazo con Josef Martínez, el que posteriormente entraría por él.

Salomón se marchaba ovacionado por todo el Agustín Tovar en el minuto 76 y la Vinotinto siguió dominando con la pelota: jugando, circulando y con superioridad numérica el control del juego se hizo palpable.

Luego, ocurrió una sucesión de cambios que contienen tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro.

Salió el pasado con Rondón y Otero, quizás en sus últimas eliminatorias y luego el presente con la salida de Soteldo y Machís, pero también entró el futuro: Yerson Chacón y Telasco Segovia, el debut de los chamos de dieciocho años que dejaron en Barinas destellos de su talento.

Venezuela se fue así de Barinas con una imagen bellísima: las manos de Pékerman, de Salomón Rondón, de los chamos debutantes  y de las 20.000 personas apuntando hacia el cielo, hacia un futuro prometedor.

 

Ficha técnica:

 

Venezuela - 4

 

(4-2-3-1)

 

Wuilker Faríñez; Óscar González, Nahuel Ferraresi, Jhon Chancellor, Ronald Hernández; Tomás Rincón, José Martínez (m.85, Yerson Chacón), Yeferson Soteldo (m.70, Cristian Casseres Jr), Rómulo Otero (m.86, Jhon Murillo), Darwin Machís (m.85, Telasco Segovia); Salomón Rondón (m.70, Josef Martínez).

 

Bolivia - 1

 

(3-4-3)

 

Carlos Lampe; Diego Bejarano (m. 71, Marc François Enoumba), Jairo Quinteros, José Sagredo; Rodrigo Ramallo (m.65, Alejandro Chumacero), Leonel Justiniano, Moisés Villarroel (m.71, Ramiro Vaca), Roberto Fernández, Juan Carlos Arce (m.65, Erwin Saavedra); Marcelo Martins (m.71, Víctor Ábrego) y Bruno Miranda. D.T: C. Farías

 

Goles: 1-0, min.25: S. Rondón; 2-0, min. 35: S. Rondón; 2-1, min.38: B. Miranda; 3-1, min. 55: D. Machís; 4-1, min 67: S. Rondón.

 

Árbitro: Guillermo Guerrero (ECU)

 

Tarjetas: Cásseres (VEN) ; Expulsado Justiniano, Bejarano (BOL)

 

Estadio: Agustín Tovar, Barinas

 

Aforo:  70% de la capacidad del estadio (20.000 personas aproximadamente).

Miguel cabrera descarga

 

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La Vinotinto

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Diego Rivero 28/01/2022 9:21 pm



Samuel Aldrey / @SamuelAldrey

 

-Barinas. Óscar González con un toque suave de izquierda hace viajar la pelota hacia la cabeza de Salomón Rondón que cabeceó al fondo de las redes. Fue el gol de desahogo, de alegría y de victoria.

Venezuela ganó en Barinas claramente por 4 a 1, pero ese primer gol será siempre la primera estampa en el debut de José Pékerman como seleccionador.  El mejor juego de Venezuela se  concretó tras ese tanto que abrió camino a una revancha contra la severa amiga de la Vinotinto, la derrota.

Tras esa enorme victoria hay alegría y ahí está la pelota, en el fondo del arco, escenario ideal para la felicidad. Por fin pudo Venezuela cortar el hilo de la derrota,  por fin se acabó la humillación, por fin terminó el dolor.

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La frase victoria retumbó con la fuerza de la bronca en el puño apretado de cada aficionado. Se ponía fin a la malaria, al sabor de la derrota tras cada 90 minutos. Un final a todos esos días sin festejar en casa.

Hubo en este partido muchos finales y un inicio. Venezuela volvió a sonreír frente a Bolivia cuando la eliminatoria comienza a  despedirse, pero la victoria legitima a José Pékerman que quiebra un maleficio: es el primer técnico en debutar con la selección y ganar. Un triunfo para iniciar con pie derecho un proyecto de largo aliento.

El partido.

La Vinotinto saltó al césped con el típico 1-4-2-3-1 de extremos abiertos, laterales prudentes a la hora de tomar altura en ataque e interiores inicialmente adelantados situados en un escalón del mediocentro. Tratando que los pases que la defensa o  de Tomás Rincón lanzados hacia ellos sirviera para agrietar a la medular de Bolivia y pretendiendo que su amenaza interior concentrará las ayudas del rival facilitando el aclarado en banda para los extremos, representados por Machís y Soteldo.

En los primeros 45 minutos ellos dos junto a  Óscar González, un pulmón inagotable, y Ronald Hernández un punzón para la defensa de Bolivia, fueron los que más progresaron en banda.

El triunfo se gestó en la frescura insolente de Yeferson Soteldo y Rómulo Otero, juntos otra vez en el once. Una elección que no fue casual para Pékerman: son ellos dos símbolos de la escuela pícara; chiquititos, talentosos y atrevidos. Una estirpe cortada por el mismo cuchillo.

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No obstante, el juego sin pelota de Bolivia, enfocado en presionar a media altura, logró robar una conducción de Rincón y convertirse en una veloz transición en ataque que acabó en un centro en dirección a la cabeza de Marcelo Moreno. El delantero le ganó a su marca, Jhon Chancellor y el cabezazo término desviado. Fue el primer córner del partido, pero que no llevó peligro al arco de Wuilker.

Sin embargo, a pesar de ese susto inicial, tanto a Machís como a Soteldo no le costó hallar grietas. A los diez minutos en una gran combinación en el centro del campo que acabó con Soteldo en una  conducción en banda, acompañado de Óscar González hasta línea final,  culminó con un cabezazo de Rondón sobre el arco de Carlos Lampe.

Ese aviso daba a entender que la Vinotinto vino a Barinas a jugar al fútbol. Y lo hizo.

Jugó buscando encontrar los caminos por dentro para hallar a los extremos. Una forma de jugar que obliga a tomar riesgos en la salida y allí César Farías tendía su trampa: Arce, Moreno y Bruno cercaban a José Martínez. 

El robo activaba el desmarque de Moreno que ejecutó el primer disparo al arco a Wuilker Fariñez. Así transitó la primera mitad: Venezuela proponiendo juego por banda para caer en los canales interiores y Bolivia a provocar el error del pase para salir catapultados al arco de venezolano.

Después de tanto aviso, Óscar González se elevó para ganar un balón dividido a Moreno Martíns y su cabezazo habilitó a Soteldo que activó una contragolpe con espacio; González le siguió y le pasó como una bala hacia dentro del área. Ahí,  Soteldo con empeine le metió un milimétrico pase filtrado. González dentro del área, alzó la cara y miró a Rondón que en el área chica retorció la cabeza para enviar el balón a las redes. Un gol que retumbó los cimientos del Agustín Tovar. Marcó Salomón su primer gol de 2022 y su segundo de la eliminatoria.

Tras el gol comenzó a expulsar la confianza en el fútbol Vinotinto. Otero en el minuto treinta incluso dejó una chilena de recuerdo. Un chispazo previo al segundo gol.

Otra vez, pero por la otra banda,  Ronald Hernández se despegó y se internó; Rondón le marcó el pase, se giró en la media luna, encaró y el tiro que lanzó, un chumbazo pegado al palo derecho de Lampe, dejó frío a la Bolivia de Farías.

Deshechos sus planes de repente, de la nada, en dos ataques desaforados, César se llevó la mano a la cara en señal de claudicación. Salomón marcaba su doblete, sus goles 32 y 33 con la selección para agrandar su leyenda como máximo goleador.

Con eso dos goles, Salomón Rondón además decía adiós al embrujo. En Barinas, Rondón fue ese animal indomable, ese depredador que tantas veces se exige.

Pero, inmediatamente después del gol de Rondón vino la respuesta de Bolivia. Bruno Miranda se hizo amo y señor de la altura al clavar un cabezazo sobre la marca de Chancellor en respuesta a los mejores treinta minutos de la Vinotinto.

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El gol enmudeció al estadio y recordó que Bolivia venía a competir. El tanto fue un recordatorio a todos que aún quedaba la  segunda mitad. No sería un paseo en Barinas. Ese sentimiento quedó representado en un patadón a Rómulo Otero antes del pitido final, una estampa de la impotencia de los del altiplano, pero la historia al final sería un repaso.

Un hat-trick, una ovación y el futuro.

Tras el duchazo del entretiempo el partido tomó en los primeros diez minutos un ambiente templado, pero el que perdió el temple fue Bejarano que entregó un pase terrible a Lampe. Machís presionó a toda velocidad al oler sangre. Hurtó el balón de los pies del arquero y metió el tercero en el minuto 55, su tercer gol de la eliminatoria.

Bolivia tras el gol se descompuso y Leonel Justiano ajustició a Rómulo Otero. Una falta que le costó la expulsión y dejar a Bolivia con uno menos.

La Vinotinto en superioridad inició el dominio de la circulación de la pelota, pero el plan era el mismo: usar la amplitud de las bandas con la velocidad de Machís y Soteldo, que insistieron e insistieron sin parar con Otero como metrónomo, hilando las jugadas entre los dos. Todos buscaban al 18 y el juego ofensivo giraba sobre él.

Ahí Rómulo volvió a hallar un pase filtrado tras un inteligentísimo desmarque de Rondón que volvió a sacar un latigazo para fusilar a Lampe y hacer su primer hat-trick en Eliminatorias Conmebol. Lo celebró fundido en un abrazo con Josef Martínez, el que posteriormente entraría por él.

Salomón se marchaba ovacionado por todo el Agustín Tovar en el minuto 76 y la Vinotinto siguió dominando con la pelota: jugando, circulando y con superioridad numérica el control del juego se hizo palpable.

Luego, ocurrió una sucesión de cambios que contienen tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro.

Salió el pasado con Rondón y Otero, quizás en sus últimas eliminatorias y luego el presente con la salida de Soteldo y Machís, pero también entró el futuro: Yerson Chacón y Telasco Segovia, el debut de los chamos de dieciocho años que dejaron en Barinas destellos de su talento.

Venezuela se fue así de Barinas con una imagen bellísima: las manos de Pékerman, de Salomón Rondón, de los chamos debutantes  y de las 20.000 personas apuntando hacia el cielo, hacia un futuro prometedor.

 

Ficha técnica:

 

Venezuela - 4

 

(4-2-3-1)

 

Wuilker Faríñez; Óscar González, Nahuel Ferraresi, Jhon Chancellor, Ronald Hernández; Tomás Rincón, José Martínez (m.85, Yerson Chacón), Yeferson Soteldo (m.70, Cristian Casseres Jr), Rómulo Otero (m.86, Jhon Murillo), Darwin Machís (m.85, Telasco Segovia); Salomón Rondón (m.70, Josef Martínez).

 

Bolivia - 1

 

(3-4-3)

 

Carlos Lampe; Diego Bejarano (m. 71, Marc François Enoumba), Jairo Quinteros, José Sagredo; Rodrigo Ramallo (m.65, Alejandro Chumacero), Leonel Justiniano, Moisés Villarroel (m.71, Ramiro Vaca), Roberto Fernández, Juan Carlos Arce (m.65, Erwin Saavedra); Marcelo Martins (m.71, Víctor Ábrego) y Bruno Miranda. D.T: C. Farías

 

Goles: 1-0, min.25: S. Rondón; 2-0, min. 35: S. Rondón; 2-1, min.38: B. Miranda; 3-1, min. 55: D. Machís; 4-1, min 67: S. Rondón.

 

Árbitro: Guillermo Guerrero (ECU)

 

Tarjetas: Cásseres (VEN) ; Expulsado Justiniano, Bejarano (BOL)

 

Estadio: Agustín Tovar, Barinas

 

Aforo:  70% de la capacidad del estadio (20.000 personas aproximadamente).

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