El London Stadium vive horas de cambios drásticos. La inminente salida de su máxima referencia creativa, Lucas Paquetá, quien prepara las maletas para regresar al Flamengo, ha dejado un vacío táctico que parecía difícil de llenar.
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Sin embargo, en el mundo del fútbol, la salida de un ídolo suele ser la llave maestra para la irrupción de una nueva promesa, y todos los focos apuntan ahora al venezolano Keiber Lamadrid.
¿La oportunidad para Keiber?
La marcha del brasileño no es un movimiento menor. Se trataba del "conector" del equipo, el hombre encargado de transformar la posesión en peligro. Ante su ausencia, el técnico portugués Nuno Espíritu Santo se ve obligado a reestructurar el frente de ataque.
Jarrod Bowen y Crysencio Summerville parten como los titulares, pero no pueden jugarlo todo. En este mercado invernal, el club ha reforzado las bandas con la potencia física de Adama Traoré y la polivalencia del venezolano, quien por su perfil ofrece algo distinto.
Keiber Lamadrid, a sus 22 años, no solo es un extremo natural, sino un jugador con la capacidad de desequilibrio necesaria para agitar partidos que se tornan cerrados, una cualidad que el West Ham necesitará ahora más que nunca.
La decisión final cae en Santo
Originalmente, el plan del cuerpo técnico era de "cocción lenta". Se buscaba una transición suave para que el joven criollo se adaptara al ritmo físico y la intensidad de la Premier League. No obstante, las circunstancias podrían haber cambiado los planes.
Tras varios días de trabajo diferenciado con los preparadores físicos para igualar el ritmo europeo, Keiber ya entrena a la par de sus compañeros.
Con una ficha menos en el ataque tras la salida de Paquetá, la rotación se acorta, y lo que antes parecía una espera de meses podría convertirse en una convocatoria inmediata.
Venezuela entera sigue con lupa cada sesión de entrenamiento en la capital inglesa. La posibilidad de ver a otro Vinotinto consolidándose en la liga más competitiva del mundo genera una ilusión masiva.