En el fútbol, las estadísticas y los nombres suelen dictar las apuestas, pero la realidad del césped a veces impone una narrativa distinta. A pesar de su historia y su reciente dominio en el torneo, el Real Madrid no parte como favorito para la final de la Supercopa de España que se disputará mañana ante el FC Barcelona.
Por primera vez en las últimas ediciones, el consenso entre analistas y las tendencias de las casas de apuestas colocan al conjunto de la capital un escalón por debajo del equipo de Hansi Flick. Varios factores han contribuido a este cambio de percepción:
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El estado físico: Mientras el Barça llega con una rotación más fluida, el Madrid encara la final con sus piezas clave entre algodones. La rodilla de Kylian Mbappé y la reciente recuperación de Rodrygo generan dudas sobre la frescura del equipo en un partido de alta intensidad.
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La dinámica de juego: El Barcelona ha mostrado una regularidad aplastante en las últimas jornadas de liga, con una presión alta y una efectividad goleadora que parece haberles dado una ligera ventaja competitiva en este arranque de año.
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La solidez defensiva: Las bajas en la retaguardia blanca y la necesidad de recurrir a infiltraciones para sus estrellas han inclinado la balanza hacia el lado azulgrana en las predicciones previas.
¿Ventaja o trampa para el Barcelona?
El hecho de no ser favoritos es una posición en la que el Real Madrid de Xabi Alonso no suele encontrarse, pero que históricamente ha sabido utilizar a su favor. En el seno del vestuario blanco, lejos de existir preocupación, esta etiqueta se ha recibido como una motivación extra.
Las palabras de Dani Carvajal pidiendo "máxima concentración y solidez" cobran hoy más sentido que nunca. El lateral sabe que, al no ser los favoritos sobre el papel, el margen de error para el Madrid es inexistente. La eficacia en las áreas será el único camino para revertir lo que los pronósticos señalan.
