La tensión aumenta en el campamento merengue de cara a la gran final de la Supercopa de España. Según informes recientes, Kylian Mbappé está dispuesto a forzar su maquinaria física para no perderse el duelo contra el FC Barcelona este domingo. El astro francés, que arrastra un esguince de rodilla desde finales de diciembre, podría recurrir a medidas excepcionales para estar en el once inicial.
Infiltración y "riesgo controlado"
El deseo del jugador por participar es total. La información indica que Mbappé está dispuesto a utilizar analgésicos e infiltraciones para mitigar el dolor y poder arrancar el partido. Desde la directiva y el cuerpo técnico liderado por Xabi Alonso, la postura es clara: quieren que su máxima estrella esté en el campo contra el eterno rival.
Sin embargo, el entrenador tolosarra ha querido mantener la cautela en rueda de prensa:
"Evaluaremos el riesgo. No somos kamikazes, pero las sensaciones de Kylian son mucho mejores y ha entrenado con el grupo. La decisión se tomará en conjunto con los médicos".
Gestión de cargas: Jugar ahora, descansar después
El plan del Real Madrid no es solo que juegue el domingo, sino garantizar su salud para el resto del calendario. El cuerpo médico ha diseñado una hoja de ruta específica que permitiría al delantero participar en la final a cambio de un descanso preventivo inmediato:
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Domingo 11: Titularidad confirmada (o minutos significativos) en la final ante el Barcelona.
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Miércoles 14: Descanso total en el duelo de Copa del Rey ante el Albacete.
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Sábado 17: Baja o suplencia en el compromiso liguero frente al Levante.
Con esta estrategia, el club busca que Mbappé llegue en plenas facultades al regreso de la Champions League el 20 de enero ante el AS Mónaco, evitando que las molestias en su rodilla izquierda se conviertan en una lesión de larga duración.
El factor Mbappé en el Clásico
La presencia de Kylian cambia drásticamente el planteamiento de Hansi Flick. Con 29 goles en lo que va de temporada, el francés es la principal amenaza de un Madrid que sufrió para batir al Atlético en semifinales sin su referencia ofensiva. Su histórico contra el club blaugrana (donde promedia más de un gol por partido) lo convierte en la pieza que el Real Madrid se niega a dejar en el banquillo, incluso si eso implica jugar con dolor.