El Clásico Mundial de Beisbol ha entregado momentos de absoluta incredulidad, pero ninguno se compara con lo sucedido en 2009. En aquella edición, la selección de Países Bajos eliminó a República Dominicana tras vencerla en dos ocasiones consecutivas. Randall Simón, integrante de aquel equipo europeo y actual coach de bateo de Nicaragua, analizó los factores que permitieron uno de los mayores batacazos en la historia del certamen.
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La mentalidad europea frente a las estrellas de Grandes Ligas
Para la edición de 2009, República Dominicana presentó un roster que incluía nombres como David Ortiz, Robinson Canó, Hanley Ramírez y Pedro Martínez. En contraste, el conjunto neerlandés estaba compuesto mayoritariamente por jugadores de ligas locales y algunos prospectos de ligas menores. Según Simon, la clave no estuvo en el talento individual, sino en la ejecución colectiva y la falta de presión.
“Nadie creía en nosotros”, explicó Simon. “Hicimos historia ganándoles dos veces. Nada es imposible, mientras que tú creas que puedes hacer cosas buenas, cuando nos metemos entre esas dos líneas todos somos iguales”.
Simon, quien cuenta con una trayectoria relevante en las Grandes Ligas y un paso recordado por la LVBP con los Tiburones de La Guaira en la temporada 2006-2007, enfatiza que ese equipo de 2009 sentó las bases para que Países Bajos se convirtiera en una potencia recurrente en los torneos internacionales posteriores.
“Es bueno admirar, pero cuando dicen play ball la mente ganadora es lo que hace la diferencia en esos juegos. Y eso mismo es lo que vamos a tratar de hacer aquí en Nicaragua”.