En el mundo del béisbol, la velocidad suele ser el factor que separa a los buenos prospectos de los fenómenos generacionales. Este fin de semana, Carlos Lagrange, de los New York Yankees, se posicionó firmemente en la segunda categoría al ofrecer una exhibición de potencia pura que ha dejado boquiabiertos a scouts y aficionados por igual.
El dueño absoluto del radar
Durante la jornada de juegos del sábado, Lagrange no solo lanzó fuego; monopolizó por completo las métricas de velocidad de la liga. El derecho dominicano logró la hazaña de registrar los cinco pitcheos con mayor velocidad de todos los encuentros disputados ese día, una muestra de potencia y, sobre todo, de consistencia física.
El desglose de su "arsenal" de alta velocidad fue el siguiente:
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Lanzamiento máximo: 102.4 MPH.
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Segundo registro: 101.8 MPH.
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Tercer registro: 101.5 MPH.
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Cuarto registro: 100.9 MPH.
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Quinto registro: 100.5 MPH.
Impacto en la organización
Para los Yankees, la aparición de un brazo capaz de sostener velocidades por encima de las 101 MPH de manera repetida representa una noticia alentadora de cara al futuro del bullpen o la rotación. Mientras que muchos lanzadores logran tocar las 100 millas de forma aislada, la capacidad de Lagrange para mantenerse en ese rango durante múltiples lanzamientos sugiere una condición atlética de élite.
Con esta actuación, Carlos Lagrange se consolida como uno de los nombres más interesantes a seguir en este inicio de 2026, recordándoles a los rivales que, en el Bronx, la tradición de los "lanzallamas" sigue más viva que nunca.