La organización de los Marlins de Miami, tradicionalmente cauta en el gasto de agencia libre, ha sorprendido al mostrar interés en dos relevistas de alto perfil: Devin Williams y Pete Fairbanks. Según reportes de Kevin Barral e Isaac Azout, la franquicia evalúa seriamente la posibilidad de reforzar su bullpen con nombres que, de concretarse, se ubicarían entre los jugadores mejor pagados del roster. Este movimiento significaría un cambio en la política de contrataciones de un equipo que rara vez apuesta por contratos de gran envergadura.
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¿Cambio de filosofía?
Históricamente, los Marlins han sido reconocidos por su enfoque conservador en el mercado de agentes libres, priorizando el desarrollo interno y las adquisiciones de bajo costo. Sin embargo, la necesidad de consolidar un bullpen competitivo parece haber impulsado a la gerencia a considerar inversiones más agresivas.
La mal estadía de Williams en Nueva York
Williams, quien tuvo un paso breve y complejo por los Yankees, combina un historial de éxito con un arsenal de pitcheos que lo han convertido en uno de los relevistas más dominantes de la liga en temporadas anteriores. Su “Airbender”, un cambio de velocidad devastador, ha sido clave para acumular ponches y limitar el contacto fuerte. Aunque su año en Nueva York fue irregular, su capacidad para adaptarse y recuperar nivel lo mantiene como una opción atractiva para cualquier equipo que busque un cerrador confiable.
Fairbanks, por su parte, ha demostrado ser un relevista sólido con los Rays, superando lesiones y altibajos para consolidarse como una pieza confiable en el cierre de encuentros. Su recta explosiva y capacidad para atacar la zona lo han convertido en un lanzador difícil de enfrentar en los momentos decisivos.
Tanto Williams como Fairbanks exigirían contratos multianuales, lo que representaría un reto financiero para los Marlins. En un roster que fue la peor nómina de todas las Grandes Ligas en 2025, la incorporación de cualquiera de estos relevistas implicaría un cambio en la estructura económica. Sin embargo, la inversión podría justificarse si el objetivo es competir de manera seria en la próxima temporada y consolidar al equipo como contendiente.
