Andruw Monasterio parece haber entendido el mensaje. En su primer juego de pretemporada con la organización de los Medias Rojas de Boston, el venezolano no solo conectó un cuadrangular, sino que envió un mensaje directo a la oficina de Alex Cora: está listo para ser más que un simple invitado en el roster.
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El estacazo llegó en la parte alta de la quinta entrada ante los Mellizos de Minnesota. Con una velocidad de salida de 103.4 millas por hora y una trayectoria de 368 pies, Monasterio castigó un envío del diestro Justin Topa.
La oportunidad de oro
La narrativa de Monasterio en Boston cambió drásticamente en las últimas horas debido a la situación física de Romy González. Con González lidiando con molestias que podrían enviarlo a la lista de lesionados, el hueco en el infield se ha hecho evidente. En el beisbol, la desgracia de uno suele ser la puerta de entrada para otro, y el venezolano está derribando esa puerta con fuerza.
La versatilidad es la carta de presentación de Monasterio, pero su capacidad para producir ante lanzadores derechos, como lo hizo frente a Topa, eleva su perfil. Si bien se le proyectaba como un especialista contra zurdos, demostrar que puede mantener la competitividad ante diestros le otorga a Alex Cora una pieza de ajedrez mucho más flexible para el exigente calendario de la División Este de la Liga Americana.
Elogios de Alex Cora
No es común que el mánager de los Medias Rojas se deshaga en elogios tan temprano en la primavera, pero el impacto de Monasterio ha sido difícil de ignorar. Hace apenas unos días, Cora destacó las herramientas del jugador, admitiendo que su velocidad y capacidad de reacción lo habían sorprendido gratamente durante las prácticas en Fort Myers.
"Lo ves aquí y dices: 'vaya, puede moverse'. Es versátil, batea a los zurdos y tiene fuerza", comentó el estratega boricua. Estas palabras, sumadas al primer jonrón del equipo en esta primavera, colocan al infielder en una posición de privilegio en la lucha por un puesto en el roster del Opening Day.