La gerencia de los Los Ángeles Lakers ha dado un golpe de autoridad en el cierre del mercado de 2026 al adquirir a Luke Kennard. El escolta, que llega procedente de los Atlanta Hawks en un intercambio por Gabe Vincent y una selección de segunda ronda, no es solo un refuerzo más: es, estadísticamente, el tirador más letal de todo el planeta en esta temporada 2025-26.
El club de la eficiencia
Lo que hace de Kennard una pieza de valor incalculable para el esquema de JJ Redick no es solo su capacidad para anotar, sino la insultante facilidad con la que lo hace. En lo que va de campaña, el zurdo de Ohio está firmando una hoja de servicios que parece extraída de un videojuego:
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Efectividad total: Registra un asombroso 53.8% en tiros de campo, una cifra inusual para un jugador que vive principalmente en el perímetro.
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El líder de la liga: Se sitúa como el número 1 de toda la NBA en acierto desde el triple, conectando un histórico 49.5% de sus lanzamientos de larga distancia. Básicamente, cada vez que Kennard lanza desde el arco, la probabilidad de éxito es casi un lanzamiento de moneda a su favor.
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Perfección desde la línea: Su fiabilidad se extiende a los tiros libres, donde mantiene un gélido 91.4% de efectividad.
El ecosistema perfecto: LeBron, Luka y Kennard
La llegada de Kennard a Los Ángeles supone un movimiento estratégico de manual. En un equipo que cuenta con la visión de juego de LeBron James y la magia de Luka Doncic (quien ha revitalizado la franquicia tras su histórico traspaso desde Dallas), el espacio en la cancha es el recurso más preciado.
Con el 49.5% de acierto exterior de Kennard amenazando desde las esquinas, los rivales se enfrentan a un dilema imposible: doblar la marca sobre Doncic y James para dejar libre al mejor tirador de la liga, o permitir que las superestrellas operen en el uno contra uno.
Los Lakers no solo han conseguido un jugador de rotación; han obtenido un seguro de vida. En una liga donde el espacio y el triple dictan quién levanta el trofeo Larry O'Brien, Luke Kennard se presenta como el "Francotirador" que podría convertir una gran temporada en una dinastía.