Mike Trout, el tres veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, ha confirmado que volverá a su hábitat natural: el jardín central. Tras un breve y poco convincente experimento en el bosque derecho, el estandarte de los Angelinos de Los Ángeles decidió que la temporada 2026 será la del retorno a sus raíces defensivas.
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Esta decisión no es un simple capricho de veterano. En declaraciones ofrecidas este lunes, Trout fue honesto sobre su breve paso por la pradera derecha. Según el patrullero de 34 años, nunca logró sentirse cómodo en dicha posición. Curiosamente, contrario a la creencia popular de que las esquinas del outfield son menos exigentes, Trout confesó que el cambio resultó ser más desgastante para su físico.
Un retorno por comodidad
"Sentí que corría más y que era más exigente para mi cuerpo que jugar en el centro", explicó el cañonero. Para un jugador cuya carrera ha estado marcada por lesiones recurrentes en las últimas temporadas, encontrar la configuración que minimice el estrés físico es vital. La biomecánica de Trout parece estar programada para leer los ángulos desde el centro del campo, y forzar un cambio de perspectiva a estas alturas de su trayectoria parecía estarle pasando factura.
Además de su ajuste defensivo, las noticias sobre su estado de forma en la caja de bateo son alentadoras. Trout aseguró que se siente pleno respecto a la mecánica de su swing de cara al inicio de la campaña. Aunque los expertos coinciden en que es difícil volver a ver los números estratosféricos de su "época dorada", un Trout saludable sigue siendo una amenaza latente en cualquier alineación.
Fuera del Clásico Mundial de Béisbol
No todo fueron noticias positivas en la comparecencia del astro de Anaheim. Trout confirmó con evidente frustración que no podrá vestir el uniforme de Estados Unidos en el próximo Clásico Mundial de Beisbol. La razón, ajena a su voluntad, reside en cuestiones burocráticas: el seguro le denegó la participación.
"Es decepcionante", admitió Trout, quien en la edición anterior había fungido como capitán y alma del equipo estadounidense. La imposibilidad de representar a su país supone un golpe emocional para el jugador, especialmente considerando que esta podría haber sido una de sus últimas oportunidades de competir en el máximo nivel internacional antes del cierre de su carrera.
Con el enfoque puesto exclusivamente en los Angelinos, la misión de Mike Trout será liderar a una organización que busca desesperadamente salir de la mediocridad. Su regreso al jardín central le otorga al equipo una estabilidad defensiva necesaria y permite que el jugador recupere la confianza en su lectura de juego.
