El deporte mundial ha vivido un momento para el recuerdo en las calles de Milán de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno. Dos gigantes de la historia reciente, Pau Gasol y Javier Zanetti, han sido los encargados de portar la llama olímpica en los compases finales de su recorrido. El encuentro entre el legendario pívot español y el eterno capitán del Inter de Milán no ha sido solo un acto protocolario; ha sido el símbolo de unión entre diferentes disciplinas que ahora miran hacia el hielo y la nieve con la misma pasión.
La expectación era máxima en las inmediaciones del estadio de San Siro, el icónico templo del fútbol que este viernes 6 de febrero se vestirá de gala para la ceremonia de apertura. El paso de la antorcha por las manos de Gasol y Zanetti ha servido para elevar la temperatura de una ciudad que ya respira el espíritu olímpico en cada esquina, recordando que el esfuerzo y la excelencia no entienden de fronteras ni de modalidades.
El gran regreso de los Juegos Olímpicos de Invierno
Esta edición de Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrará del 6 al 22 de febrero, sitúa a Italia en el epicentro del mapa deportivo global. Con Milán y Cortina d’Ampezzo como sedes principales, el evento promete ser un despliegue de modernidad y tradición alpina. El hecho de que figuras de la talla de Pau Gasol participen en el relevo subraya la importancia de estos juegos, que buscan conectar con audiencias de todo el mundo, más allá de los deportes puramente invernales.
Mientras la antorcha se acercaba a su destino final en el estadio milanés, los rostros de los aficionados reflejaban la ilusión por el inicio inminente de la competición. Tras el relevo de estas dos leyendas, el camino queda despejado para que los atletas tomen el protagonismo. Milán ya está lista, la llama está a punto de encender el pebetero y el espectáculo más esperado del invierno está a punto de comenzar.