La historia de Tío Julio comenzó el 27 de febrero de 1978. Su nacimiento marcó el inicio de una trayectoria que lo condujo a la cúspide del hipismo venezolano. Se consagró como el Campeón Tresañero de 1981, un título de enorme valor dada la jerarquía de sus rivales. Aquel ejemplar formó parte de una de las promociones más brillantes y competitivas en la historia del óvalo de Coche; su nombre figura junto a luminarias como Tropigold, Jaimiquí, Big Secret, Giácomo, Golden Arrow y Tajoreal. En ese grupo selecto, Tío Julio destacó por su velocidad y una valentía que lo convirtió en ídolo de la afición.
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Un duelo para la historia: La Rinconada
El calendario hípico nacional atesora fechas que el tiempo no logra borrar. Una de ellas es el 14 de marzo de 1981, jornada en la cual La Rinconada fue escenario de un evento inusual: un Match Race. El duelo, pactado entre dos colosos, Tío Julio y Good By, prometía una exhibición de estrategia. Sin embargo, el desenlace no figuró en los planes de nadie, pues la justicia de los comisarios dictó una sentencia que aún hoy es objeto de tertulias.
El desafío de los colosos
La atmósfera en el principal recinto de Coche vibró con una tensión especial. No fue una carrera común de lotes numerosos; fue un mano a mano, un choque de orgullos entre dos figuras que dominaban la escena. Por un lado, Tío Julio, bajo la conducción del aguerrido José "El Chino" Dugarte. Por el otro, Good By, con la monta del efectivo Nerio Atencio.
Desde el momento en que se ordenó la partida, los dos purasangres se trenzaron en una lucha feroz por la supremacía. Cada zancada fue un pulso por el dominio del terreno. La tribuna rugió con cada cambio de ritmo en una competencia que no dio tregua desde los primeros metros.
El incidente en el tramo decisivo
Al hacer el ingreso en la recta final, la emoción alcanzó su punto máximo. Tío Julio, con una potencia física envidiable, logró una pequeña ventaja. Pareció que el triunfo estaba asegurado para el pupilo de Dugarte; no obstante, en pleno fragor del esfuerzo, el líder realizó un movimiento errático.
En su afán por mantener el comando, Tío Julio se cruzó en la línea de carrera de Good By. El reglamento es estricto: para efectuar un cambio de línea frente a un competidor, se requiere una luz de ventaja de al menos dos cuerpos. En este caso, la distancia fue mínima. La acción de Tío Julio obstruyó el avance de su rival y obligó a Nerio Atencio a realizar ajustes de emergencia para evitar un percance mayor.
El veredicto de los comisarios
A pesar del incidente, Tío Julio cruzó la meta en la primera posición. El júbilo estalló entre sus seguidores, pero la alegría fue efímera. De inmediato, la señal de "Observación" se encendió en la pizarra electrónica. El público enmudeció mientras el cuerpo de comisarios revisaba los videos desde distintos ángulos.
Tras un análisis exhaustivo de las tomas de frente y de costado, el veredicto fue contundente e inapelable: Tío Julio fue distanciado al segundo puesto. La autoridad hípica determinó que el cruce en el tramo final afectó de forma directa el desempeño de Good By, a quien se le otorgó la victoria oficial.
Un hito en la memoria
Aquel 14 de marzo quedó marcado como el día del resultado insólito. Un Match Race que terminó en el despacho de los jueces y no bajo el disco de llegada. La victoria de Good By por la vía reglamentaria es, hasta el sol de hoy, un recordatorio de que en el hipismo la carrera no termina hasta que el resultado es oficial. Aquella tarde, el destino castigó el ímpetu de Tío Julio y premió la persistencia de Good By en una pista donde las reglas se respetan tanto como el talento.