El calendario hípico venezolano marca hoy una efeméride de hondo significado. Hace exactamente veinte años, el 2 de febrero de 2006, las praderas del Haras San Isidro presenciaron el nacimiento de una potranca que cambió el curso de la historia en el óvalo de Coche: la inolvidable Bambera.
NOTAS RELACIONADAS
Hija del extraordinario semental Water Poet en la matrona Bella Fabiana, esta castaña no solo cumplió con las expectativas de su linaje, sino que se erigió como una de las mejores yeguas de todos los tiempos en el hipismo latinoamericano.
Gran yegua: La Rinconada Nacimiento 20 años
La grandeza de Bambera se cimentó sobre una voluntad de hierro y una clase excepcional. Desde sus primeras actuaciones a los dos años, la pupila dio muestras de un potencial fuera de lo común. En aquella etapa inicial, conquistó con autoridad los Clásicos Comparación (G1) y Ciudad de Caracas (G1). Estas victorias tempranas fueron el preludio de una campaña destinada a la inmortalidad.
Sin embargo, el año 2009 marcó el punto de inflexión hacia la gloria absoluta. A los tres años, Bambera alcanzó la cima del turf nacional al ceñirse la Triple Corona de hembras, tras sus triunfos en el Clásico Hipódromo La Rinconada (G1), el Prensa Hípica Nacional (G1) y el Joaquín Crespo (G1).
Pero su ambición no conoció límites; la campeona retó a los machos en una gesta que aún hoy despierta admiración. Estuvo a un paso de obtener también la Triple Corona contra los ejemplares del sexo fuerte, con victorias memorables en el José Antonio Páez (G1) y el República Bolivariana de Venezuela (G1), esta última en una demostración de punta a punta que conmovió a la afición.
Su palmarés es un testamento de versatilidad y resistencia. En su vitrina de trofeos destacan el Clásico Simón Bolívar (G1), la prueba máxima del calendario venezolano, además del Hípica Nacional (G1), el Andrés Bello (G2), el Asamblea Nacional (G2) y el Manuel Fonseca (G3). Asimismo, su talento brilló en el Gran Premio Unicría y en la Copa Cruz del Ávila, donde ratificó su hegemonía sobre cualquier superficie o distancia.
La consagración definitiva llegó fuera de nuestras fronteras. Bambera llevó el tricolor nacional a lo más alto en Puerto Rico, donde se adjudicó el prestigioso Clásico del Caribe (G1). Aquel triunfo internacional cerró un ciclo perfecto de velocidad, garra y superioridad física. Cada una de sus presentaciones fue una oda a la excelencia del purasangre criado en Venezuela.
Legado: Historia Bambera La Rinconada
A veinte años de su nacimiento, el legado de Bambera permanece intacto en la memoria colectiva de los hípicos. Su nombre es, y será siempre, un referente de perfección atlética que elevó el listón para las futuras generaciones. Hoy, al recordar su trayectoria en el Hipódromo La Rinconada, la figura de la hija de Water Poet surge como el estándar dorado de la hípica nacional, una reina cuyo trono nadie ha podido reclamar con tal contundencia.
