En el béisbol, hay nombres que evocan respeto instantáneo, y el de Dusty Baker es uno de ellos. Lo que comenzó como un rumor que muchos expertos nicaragüenses calificaron como "una broma" por lo inverosímil de la noticia, se ha convertido en la realidad más emocionante para el deporte rey en el país centroamericano: el tres veces Mánager del Año de la MLB liderará a Nicaragua en su segunda cita mundialista.
Un uniforme con nostalgia
El debut de Baker en el dugout nicaragüense tuvo un tinte poético. Al ponerse la impecable camiseta blanca con letras azules de la selección para el primer juego de exhibición ante Cuba, el estratega de 76 años no pudo evitar la comparación:
"Esto me recuerda mis años con los Dodgers. Los colores son los mismos", confesó con una sonrisa, vinculando su presente con aquella etapa dorada como jugador en Los Ángeles (1976-1983).
Su presencia ha transformado el ambiente en el Estadio Nacional. Incluso figuras históricas como Ken Griffey Jr. se han dado cita en los entrenamientos para saludar a Baker y fotografiar un momento que marca un hito en la historia del béisbol latinoamericano.
"No somos los favoritos, pero..."
Baker, quien regresó del retiro tras su exitoso paso por los Houston Astros (donde finalmente consiguió su esquivo anillo de Serie Mundial como mánager en 2022), encara este reto con la humildad de un novato y la sabiduría de un veterano con más de 2,000 victorias en Grandes Ligas.
Nicaragua está ubicada en el exigente Grupo D, con sede en Miami, donde deberá medirse a potencias como Venezuela, República Dominicana, Países Bajos e Israel. Baker es consciente del desafío:
- Realismo y ambición: "Sabemos que no somos los favoritos, pero espero que mis muchachos no se sientan abrumados por el equipo que tengan enfrente", señaló el mánager.
-
Filosofía de juego: Su enfoque es claro: "Todo empieza con uno. Una racha ganadora empieza con uno, los jonrones empiezan con uno. Solo queremos ganar e ir tan lejos como podamos".
El impacto en el país
Para Nicaragua, contar con un mánager de este calibre no es solo un movimiento táctico, sino una inyección de prestigio global. El debut oficial en el Clásico será el próximo 6 de marzo frente a la República Dominicana, en el loanDepot park de Miami.
Con el veterano de mil batallas al mando, la selección pinolera ya no solo busca participar; busca dar la sorpresa. Como dice el propio Baker, quien cumplirá 77 años en junio y ve este torneo como su posible "último adiós" al diamante: "¿Cuántas veces más voy a tener la oportunidad de estar en un dugout?". Para Nicaragua, la respuesta es clara: el tiempo que dure este sueño mundialista.