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Viernes 28 de Enero de 2022

Beisbol Venezolano

Fotos: Archivo de Pelota Binaria / Barajitas Line-Up
Fotos: Archivo de Pelota Binaria / Barajitas Line-Up
beisbol venezolano

Álvaro Espinoza: De hacer perros calientes a ser una estrella en la LVBP

Domingo 5| 11:00 am


Mi padre me convenció con una llamada que hicieron a la casa, del señor Jaime Izquierdo que era scout de Mellizos de Minnesota, me querían firmar"

Pablo Alejandro Rondón| @PablinhooAlee

CARACAS. Por su excelsa defensa, oportunismo y don de liderazgo, Álvaro Espinoza se ganó el cariño de la afición venezolana, especialmente la de Navegantes del Magallanes, por formar parte del "dream team" de los valencianos en los años 1990's. Pero no todo fue color de rosa en la carrera del excampocorto, que pensó en dejar la actividad mucho antes de ser lo que alcanzó.

Este expelotero nacido en 1962 firmó al profesional con Astros de Houston, a finales de los 1970's, pero a principios de la década siguiente lo dejó libre cuando estaba en su casa, como le comentó al periodista Román Lozinski del programa "Siempre de Noche" de IVC.

Durante esos años, apenas con 20 calendarios a cuestas, el carabobeño meditó no seguir jugando al beisbol, una actividad que le permitió de joven ser el sustento de su nutrido hogar en esos primeros años. Por ende tuvo una solución para seguir produciendo ingresos, montar su negocio privado, dedicado a la alimentación.


Vea también: Álvaro Espinoza: de La Michelena al Bronx


"Pensé en retirarme, con 20 años, tan joven y monté un carrito de perros calientes en la esquina de dónde vivía mi madre, los vendía normalmente y me iba bien, por eso estaba pensando en dejar al beisbol", contó durante la entrevista, transmitida el pasado lunes.

Espinoza, quien jugó en MLB entre 1984 y 1997, cubriendo principalmente el infield, también tuvo una pasantía por el beisbol de verano del país, que lo "pulió" para alcanzar el estrellato.

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"En Venezuela se creó la Liga de Verano y tuve la oportunidad de jugar en los Diablos Rojos de Carora, en el que su mánager era Domingo Carrasquel, donde aprendí mucho con él, me dio chance de jugar y me desarrollé como jugador, pelotero y persona, él me abrió los ojos", dijo un agradecido Álvaro Espinoza, el cual recordó el "empujoncito" que recibió para volver a los terrenos de juego.

"Mi padre me convenció con una llamada que hicieron a la casa, del señor Jaime Izquierdo que era scout de Mellizos de Minnesota, me querían firmar y él me convenció para volver al beisbol", indicó sobre su fallecido progenitor, el cual le hizo que "vinieran las cosas buenas".

Luego, la gloria

ESPINOZA-2

Firmó con los gemelos y en 1984 debutó en las mayores, nivel al que estuvo por servicio de 12 temporadas y ligó para .254 en 942 encuentros, de los cuales en 624 ocasiones participó como campocorto, su posición más habitual en su carrera. Tuvo porcentaje de fildeo de .971 en el puesto "6" del diamante.

Jugó con Minnesota, Indios de Cleveland, Yanquis de Nueva York, Mets Nueva York y Marineros de Seattle, con los que concluyó su actuación en el "mejor beisbol del mundo" en 1997. En 1995 jugó su primera y única Serie Mundial, de la mano de los aborígenes.

En Venezuela estuvo por espacio de 18 campañas. Debutó con Tigres de Aragua, en los que estuvo por 12 calendarios, luego pasó al Magallanes, en los que jugó tras dos años de ausencia y alcanzó trío de campeonatos entre 1993 y 1998, para despedirse en el certamen 1998-1999 con Caribes de Anzoátegui, Oriente en ese entonces.


Vea también: Álvaro Espinoza es el nuevo coach de banca de las Águilas del Zulia


Sus estadísticas son .266 de promedio, 394 imparables, 1546 turnos al bate, 48 dobles, nueve triples y siete cuadrangulares, con 149 carreras impulsadas y 162 anotadas, además de slugging de .311 y 29 bases robadas. En las finales que ganó en Valencia, ligó .241 (1993-94); .304 (1995-96) y .320 (1996-97), siendo decisivo en el "navío".

Finalmente, Álvaro Espinoza destacó que aún sigue cocinando los perros calientes. "Le pongo papitas fritas, repollo, cebolla, queso, sus tres salsas y salsa de ajo que hace mi esposa. Con todo", cerró quien actualmente reside en Estados Unidos y se encuentra en Carolina del Norte.

Espinoza también incurrió como dirigente y técnico en la LVBP, con Caribes, a los que comandó en la justa 2008-2009 y fue coach en Magallanes y Águilas del Zulia.

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Beisbol Venezolano

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Domingo 5| 11:00 am

Pablo Alejandro Rondón| @PablinhooAlee

CARACAS. Por su excelsa defensa, oportunismo y don de liderazgo, Álvaro Espinoza se ganó el cariño de la afición venezolana, especialmente la de Navegantes del Magallanes, por formar parte del "dream team" de los valencianos en los años 1990's. Pero no todo fue color de rosa en la carrera del excampocorto, que pensó en dejar la actividad mucho antes de ser lo que alcanzó.

Este expelotero nacido en 1962 firmó al profesional con Astros de Houston, a finales de los 1970's, pero a principios de la década siguiente lo dejó libre cuando estaba en su casa, como le comentó al periodista Román Lozinski del programa "Siempre de Noche" de IVC.

Durante esos años, apenas con 20 calendarios a cuestas, el carabobeño meditó no seguir jugando al beisbol, una actividad que le permitió de joven ser el sustento de su nutrido hogar en esos primeros años. Por ende tuvo una solución para seguir produciendo ingresos, montar su negocio privado, dedicado a la alimentación.


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"Pensé en retirarme, con 20 años, tan joven y monté un carrito de perros calientes en la esquina de dónde vivía mi madre, los vendía normalmente y me iba bien, por eso estaba pensando en dejar al beisbol", contó durante la entrevista, transmitida el pasado lunes.

Espinoza, quien jugó en MLB entre 1984 y 1997, cubriendo principalmente el infield, también tuvo una pasantía por el beisbol de verano del país, que lo "pulió" para alcanzar el estrellato.

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"En Venezuela se creó la Liga de Verano y tuve la oportunidad de jugar en los Diablos Rojos de Carora, en el que su mánager era Domingo Carrasquel, donde aprendí mucho con él, me dio chance de jugar y me desarrollé como jugador, pelotero y persona, él me abrió los ojos", dijo un agradecido Álvaro Espinoza, el cual recordó el "empujoncito" que recibió para volver a los terrenos de juego.

"Mi padre me convenció con una llamada que hicieron a la casa, del señor Jaime Izquierdo que era scout de Mellizos de Minnesota, me querían firmar y él me convenció para volver al beisbol", indicó sobre su fallecido progenitor, el cual le hizo que "vinieran las cosas buenas".

Luego, la gloria

ESPINOZA-2

Firmó con los gemelos y en 1984 debutó en las mayores, nivel al que estuvo por servicio de 12 temporadas y ligó para .254 en 942 encuentros, de los cuales en 624 ocasiones participó como campocorto, su posición más habitual en su carrera. Tuvo porcentaje de fildeo de .971 en el puesto "6" del diamante.

Jugó con Minnesota, Indios de Cleveland, Yanquis de Nueva York, Mets Nueva York y Marineros de Seattle, con los que concluyó su actuación en el "mejor beisbol del mundo" en 1997. En 1995 jugó su primera y única Serie Mundial, de la mano de los aborígenes.

En Venezuela estuvo por espacio de 18 campañas. Debutó con Tigres de Aragua, en los que estuvo por 12 calendarios, luego pasó al Magallanes, en los que jugó tras dos años de ausencia y alcanzó trío de campeonatos entre 1993 y 1998, para despedirse en el certamen 1998-1999 con Caribes de Anzoátegui, Oriente en ese entonces.


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Sus estadísticas son .266 de promedio, 394 imparables, 1546 turnos al bate, 48 dobles, nueve triples y siete cuadrangulares, con 149 carreras impulsadas y 162 anotadas, además de slugging de .311 y 29 bases robadas. En las finales que ganó en Valencia, ligó .241 (1993-94); .304 (1995-96) y .320 (1996-97), siendo decisivo en el "navío".

Finalmente, Álvaro Espinoza destacó que aún sigue cocinando los perros calientes. "Le pongo papitas fritas, repollo, cebolla, queso, sus tres salsas y salsa de ajo que hace mi esposa. Con todo", cerró quien actualmente reside en Estados Unidos y se encuentra en Carolina del Norte.

Espinoza también incurrió como dirigente y técnico en la LVBP, con Caribes, a los que comandó en la justa 2008-2009 y fue coach en Magallanes y Águilas del Zulia.

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