Portada del dirario Meridiano
Lunes 14 de Junio de 2021

Beisbol Grandes Ligas

Un inmortal inigualable de nuestro deporte y de la Gran Carpa
Un inmortal inigualable de nuestro deporte y de la Gran Carpa
beisbol grandes ligas

Luis Aparicio por siempre

Domingo 16| 7:30 am


Harold Capote Fernández @batesguantesypelotas

 

Cada 29 de abril es una fecha única en el deporte venezolano. En esa fecha de 1934 vino la “Tierra del sol Amada” fue testigo de la llegada de quien sería uno de los beisbolistas criollos y latinoamericanos más espectaculares que haya protagonizado momentos estelares en la pelota de Grandes Ligas.

Luis Aparicio Montiel, el legendario de hijo de Luis Aparicio “El Grande”, nació en esa fecha, y hasta nuestros días sigue siendo el único nativo que integra el Salón de la Fama del mejor béisbol del mundo.

Desde temprana edad, Aparicio demostró aptitudes absolutamente naturales para poder destacar en el deporte del diamante. De su padre, Luis Aparicio Ortega, heredó una fina soltura para desplazarse con elegante habilidad en el terreno de juego, además de una denotada inteligencia para siempre estar un paso adelante frente a cada una de las situaciones de una partida beisbolera.

Hacia finales de los años 50 y comienzos de la convulsionada década de los 60, Aparicio, luciendo siempre el dorsal número 11 en su espalda trajo de nuevo a la postre el juego rápido, agresivo y habilidoso que en algún momento caracterizó a las Grandes Ligas, y que en los años previos a las décadas ya comentadas, se encontraba en desuso.

No solo trajo de nuevo ese estilo de juego, sino que supo ofrecerle y asignarle una nueva dimensión y valor agregado a esa perspectiva de la pelota.

Durante su lapso de tiempo como ligamayorista, Luis Aparicio fue amo y señor del estilo caribe para jugar, al hilvanar una cadena de nueve años seguidos como líder en bases robadas en la Liga Americana; en su trayectoria ganó además, nueve Guantes de Oro, lo que en ese momento lo colocaba como el máximo ganador de todos los tiempos para los defensores de la posición defensiva número seis; su récord eventualmente fue superado por Ozzie Smith con 13 y por otro connacional, Omar Vizquel con 11.

En la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), vistió distintos uniformes, siendo sus mejores actuaciones con la casaca de Tiburones de La Guaira, conjunto con el que ganó los campeonatos de las temporadas 1964/1965 y 1965/1966, primeros cetros alcanzados por el conjunto salado.

Tras su elección al templo de Cooperstown, los integrantes de la LVBP, decidieron por unanimidad retirar el número 11 que desde siempre le pertenecerá.

Por todo esto y por su extraordinaria calidad humana decimos al unísono: ¡Luis Aparicio por siempre! un inmortal inigualable de nuestro deporte y de la Gran Carpa, el máximo de los escenarios del mundo de los Bates, Guantes y Pelotas.

Beisbol Grandes Ligas

Un inmortal inigualable de nuestro deporte y de la Gran Carpa
Un inmortal inigualable de nuestro deporte y de la Gran Carpa
beisbol grandes ligas

Luis Aparicio por siempre

Domingo 16| 7:30 am

Harold Capote Fernández @batesguantesypelotas

 

Cada 29 de abril es una fecha única en el deporte venezolano. En esa fecha de 1934 vino la “Tierra del sol Amada” fue testigo de la llegada de quien sería uno de los beisbolistas criollos y latinoamericanos más espectaculares que haya protagonizado momentos estelares en la pelota de Grandes Ligas.

Luis Aparicio Montiel, el legendario de hijo de Luis Aparicio “El Grande”, nació en esa fecha, y hasta nuestros días sigue siendo el único nativo que integra el Salón de la Fama del mejor béisbol del mundo.

Desde temprana edad, Aparicio demostró aptitudes absolutamente naturales para poder destacar en el deporte del diamante. De su padre, Luis Aparicio Ortega, heredó una fina soltura para desplazarse con elegante habilidad en el terreno de juego, además de una denotada inteligencia para siempre estar un paso adelante frente a cada una de las situaciones de una partida beisbolera.

Hacia finales de los años 50 y comienzos de la convulsionada década de los 60, Aparicio, luciendo siempre el dorsal número 11 en su espalda trajo de nuevo a la postre el juego rápido, agresivo y habilidoso que en algún momento caracterizó a las Grandes Ligas, y que en los años previos a las décadas ya comentadas, se encontraba en desuso.

No solo trajo de nuevo ese estilo de juego, sino que supo ofrecerle y asignarle una nueva dimensión y valor agregado a esa perspectiva de la pelota.

Durante su lapso de tiempo como ligamayorista, Luis Aparicio fue amo y señor del estilo caribe para jugar, al hilvanar una cadena de nueve años seguidos como líder en bases robadas en la Liga Americana; en su trayectoria ganó además, nueve Guantes de Oro, lo que en ese momento lo colocaba como el máximo ganador de todos los tiempos para los defensores de la posición defensiva número seis; su récord eventualmente fue superado por Ozzie Smith con 13 y por otro connacional, Omar Vizquel con 11.

En la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), vistió distintos uniformes, siendo sus mejores actuaciones con la casaca de Tiburones de La Guaira, conjunto con el que ganó los campeonatos de las temporadas 1964/1965 y 1965/1966, primeros cetros alcanzados por el conjunto salado.

Tras su elección al templo de Cooperstown, los integrantes de la LVBP, decidieron por unanimidad retirar el número 11 que desde siempre le pertenecerá.

Por todo esto y por su extraordinaria calidad humana decimos al unísono: ¡Luis Aparicio por siempre! un inmortal inigualable de nuestro deporte y de la Gran Carpa, el máximo de los escenarios del mundo de los Bates, Guantes y Pelotas.

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