La salida de Rafael Devers de los Medias Rojas de Boston el año pasado no fue simplemente un movimiento de negocios; fue la culminación de una fractura interna que el equipo no pudo sanar. A meses de aquel canje que envió al dominicano a los Gigantes de San Francisco, Tom Werner, copropietario de Fenway Sports Group, ha decidido ventilar los detalles de una negativa que selló el destino del antesalista en la organización.
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Werner no ocultó su frustración al referirse al episodio que cambió el rumbo de la franquicia. Aunque comenzó con elogios hacia la personalidad de Devers, el tono cambió rápidamente al recordar la crisis en la inicial tras la lesión de Triston Casas. La directiva esperaba un gesto de liderazgo que nunca llegó.
La negativa que selló el destino de Devers en la franquicia
El núcleo del conflicto surgió cuando Boston se quedó sin opciones en la primera base. Con un contrato de 313 millones de dólares sobre sus hombros, se esperaba que Devers, como cara de la organización, diera un paso al frente. Sin embargo, su reticencia a cambiar de posición fue interpretada como una falta de compromiso con el éxito colectivo.
"No me gusta hablar mal de ningún jugador. Me gustaría decir que Rafael es una persona maravillosa", señaló Werner. "Pero cuando sufrimos la lesión en primera base, su negativa a jugar en esa posición fue extremadamente desalentadora. Fue un episodio desalentador. Solo tenía que agarrar un guante".
Este rechazo no fue una simple sugerencia de pasillo. John Henry, principal propietario del equipo, voló personalmente a Kansas City el 9 de mayo para pedirle a Devers que cubriera la inicial. La respuesta fue un "no" rotundo que precipitó su salida apenas un mes después, el 8 de junio.
Un cambio con sabor amargo para los Medias Rojas
La tensión acumulada resultó en un traspaso que todavía genera eco en las Grandes Ligas. Los Gigantes de San Francisco aceptaron absorber la totalidad del salario restante de Devers, una cifra astronómica que Boston estuvo dispuesto a soltar con tal de cerrar ese capítulo. No obstante, el rendimiento del cambio ha sido cuestionable para los patirrojos, quienes ya se han desprendido de tres de los cuatro jugadores recibidos en la transacción.
A diferencia del caso de Alex Bregman, cuya partida dolió por su liderazgo y producción antes de optar por la agencia libre, el caso de Devers dejó una herida abierta basada en la ética de trabajo y la flexibilidad. Para la gerencia de Boston, el talento no fue suficiente para compensar lo que ellos consideraron una falta de disposición para ayudar al equipo en su momento de mayor necesidad.
El legado de una estrella que no quiso ser primera base
Hoy, Rafael Devers busca un nuevo comienzo en la Bahía, mientras Boston intenta reconstruir su identidad sin el hombre que estaba llamado a ser el sucesor de David Ortiz. En su primer año en San Francisco, “Carita” dejó línea ofensiva de .236/.347/.460/.807 con 20 jonrones y 51 remolques en 90 compromisos.