El fútbol universitario de Estados Unidos se ve sacudido por un caso judicial que involucra a Adarius Hayes, linebacker de los Miami Hurricanes, quien enfrenta tres cargos de homicidio vehicular y uno de conducción temeraria con lesiones graves. La decisión de la Fiscalía llega tras una investigación que determinó su responsabilidad en un accidente ocurrido en mayo y que dejó un saldo trágico de tres víctimas fatales.
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Hayes, de 19 años, se entregó a las autoridades la mañana del viernes en su ciudad natal de Largo, Florida, y fue ingresado en la cárcel del condado de Pinellas. La Universidad de Miami confirmó que el jugador ha sido suspendido indefinidamente de toda actividad deportiva, siguiendo el reglamento interno del departamento atlético.
Los detalles del accidente en Florida
El siniestro ocurrió cuando un Kia Soul, en el que viajaban una mujer de 78 años y dos niños de 10 y 4 años, fue impactado por el vehículo Dodge Durango conducido por Hayes. Los pequeños salieron expulsados del automóvil debido a la fuerza de la colisión y, junto con la mujer, perdieron la vida en el acto.
De acuerdo con la investigación policial, Hayes circulaba a 78.9 millas por hora en una zona de 40 mph, realizando cambios de carril agresivos y mostrando un “total desprecio por las condiciones del tráfico”. El informe oficial sostiene que el Kia estaba ejecutando un giro legal a la izquierda cuando el linebacker hizo una maniobra peligrosa y terminó chocando contra el vehículo.
La carrera de Adarius Hayes antes de la tragedia
Antes de este episodio, Hayes era considerado una de las jóvenes promesas del fútbol universitario. Llegó a Miami como recluta de cuatro estrellas, tras recibir ofertas de programas de alto perfil como Florida, Alabama, Georgia, Notre Dame y Ohio State. En su temporada de debut con los Hurricanes disputó 12 partidos, principalmente en equipos especiales, perfilándose como un jugador con gran futuro en la NCAA.
Sin embargo, este caso cambia drásticamente su panorama deportivo y personal. La justicia de Florida seguirá el proceso legal en los próximos meses, mientras la comunidad universitaria y el mundo del deporte observan con atención un caso que combina la tragedia vial con la caída de una joven promesa del fútbol americano.