En una noche de alta tensión en el Estádio do Dragão, el FC Porto aseguró su pase a las semifinales de la Taça de Portugal tras vencer por la mínima (1-0) a su eterno rival, el SL Benfica. El encuentro, marcado por la intensidad táctica y las urgencias de ambos equipos, encontró su desenlace en una jugada a balón parado protagonizada por el defensa central polaco, Jan Bednarek, quien se erigió como la figura indiscutible del Clásico.
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El partido comenzó con un ritmo frenético, digno de una final anticipada. Apenas corría el minuto 15 cuando un saque de esquina del Porto ejecutado con precisión encontró a Bednarek en el corazón del área. El zaguero, imponiéndose en las alturas a la defensa encarnada, conectó un cabezazo imparable que batió la portería rival. Este gol tempranero no solo rompió la igualdad en el marcador, sino que desestabilizó el plan de juego del equipo visitante, dirigido por José Mourinho, que atraviesa un momento delicado en la temporada.
La solidez defensiva del FC Porto
Tras el gol, la dinámica del encuentro cambió. Lejos de replegarse, el conjunto local utilizó la ventaja para controlar los tiempos del partido, mostrando una disciplina férrea. La actuación de Bednarek no se limitó a su aportación ofensiva; en la retaguardia, el polaco lideró una línea defensiva que neutralizó los intentos de reacción de las "Águilas". El Benfica, obligado a buscar el empate para evitar la eliminación, se topó una y otra vez con un bloque compacto que apenas concedió espacios.
La victoria tiene un sabor doble para los portistas. No solo significa la eliminación directa de su mayor competidor histórico, sino que reafirma su candidatura al título en la "prueba reina" del fútbol portugués. Mientras el Benfica se despide de una de las competiciones clave del calendario, aumentando la presión sobre su cuerpo técnico, los "Dragones" continúan su camino con la moral alta.
Con este resultado, el cuadro azul y blanco se une al Torreense y al sorprendente Fafe en el bombo de las semifinales, quedando a la espera de conocer su próximo obstáculo rumbo a la final de Jamor. La noche en el Dragão confirma que, en partidos donde las fuerzas parecen igualadas, la estrategia a balón parado y la solidez defensiva siguen siendo factores determinantes para alcanzar la gloria.