La cuenta regresiva para la Copa del Mundo 2026 ha entrado en una fase de incertidumbre inesperada para México.
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La reciente inestabilidad social y la ola de violencia desatada tras confirmarse la muerte de Nemesio Oseguera el "Mencho”, han encendido las alarmas en los despachos de la FIFA en Zúrich.
Lo que inició como una celebración histórica por ser el primer país en albergar tres mundiales, hoy se enfrenta a la posibilidad real de una reasignación de sedes si no se restablecen las garantías de orden público.
Jalisco en el ojo del huracán
La situación es especialmente crítica en el estado de Jalisco, donde se ubica el Estadio Akron, una de las joyas de la corona del torneo. La FIFA tiene la facultad estatutaria de retirar la confianza a una sede si considera que la integridad de los aficionados, selecciones y personal operativo está en riesgo.
"La seguridad no es negociable para una justa de esta magnitud; de persistir los enfrentamientos, no es descabellado que los partidos se trasladen a Estados Unidos o Canadá", señalan fuentes cercanas al comité organizador.
El precedente de Colombia
La historia del fútbol ya conoce casos donde la realidad nacional superó la capacidad de organización. El 25 de octubre de 1982, Colombia pasó a la historia por ser el primer y único país en renunciar a la sede de un Mundial (el de 1986).
En aquel entonces, el presidente Belisario Betancur fue tajante al declarar que las exigencias de la FIFA eran "extravagancias" que el país no podía costear en medio de una crisis de inflación y desigualdad.
"Como preservamos el bien público, como sabemos que el desperdicio es imperdonable, anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol 1986 no se hará en Colombia. Aquí tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay tiempo para atender las extravagancias de FIFA y sus socios", afirmó el político.
La FIFA estudia la situación
El desafío de México es estrictamente de seguridad ciudadana. Aunque los estadios están listos, la logística de transporte y el hospedaje masivo requieren un entorno de paz que hoy se percibe frágil.
Los próximos días serán determinantes. La FIFA monitorea minuto a minuto la capacidad de respuesta de las autoridades mexicanas. De no frenarse la espiral de violencia, el sueño mundialista de 2026 podría verse reducido drásticamente para la nación mexicana.