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Domingo 27 de Septiembre de 2020

Fútbol Venezolano

Los caraqueños celebraron / Foto: Caracas FC
Los caraqueños celebraron / Foto: Caracas FC
Fútbol Venezolano

Caracas tuvo una larga serie de obstáculos para lograr el Clausura

Martes 10| 9:26 am


Redacción Meridiano

La coronación del Caracas la celebró la plantilla con una inusitada euforia. Pero es que detrás del título del Torneo Clausura obtenido por el elenco de la capital existió una virtual carrera de obstáculos.

El elenco avileño volvió a la cima del protagonismo dentro del torneo interno y agranda su propia leyenda como el club más ganador de la historia.

La victoria ante Táchira y en el estadio Pueblo Nuevo le dejó un sabor a revancha a la plantilla capitalina, la cual se concentra ahora en el premio mayor: la estrella del campeonato 2019.

La coronación en el semestre se puede explicar en claves.

Plantilla. No era la más lujosa, ni la de más peso, pero el técnico Noel Sanvicente fue capaz de gestionar una nómina, si se quiere, corta.

El equipo capitalino no realizó mayores movimientos en cuanto a fichajes foráneos: usó fundamentalmente tres de cuatro importados: el central Juan David Muriel y los delanteros Carlos Espinoza y Jesús Arrieta.

De hecho, los dos primeros tuvieron que ceder espacio ante el empuje de otros integrantes de la plantilla.
Sanvicente encontró una solución a cada una de las situaciones que se presentaron en cuanto a bajas, muchas de ellas aprovechando la cantera de jugadores juveniles e incluso por debajo de la norma.

Dos menos. Y el cuadro rojo de la capital también fue capaz de lidiar con dos ausencias de peso: Ricardo Kuki Martins (grave lesión de ligamentos) y la recuperación lenta de Robert Hernández.

El valor de ambos en la dinámica de los avileños era incuestionable, pero Caracas salió al paso a lo largo de todo el año, en particular el segundo semestre, la recta final.

De menos a más. Caracas también fue creciendo con el transcurrir del semestre y allanando el camino para seguir vivo en los dos torneos del segundo semestre: la Copa Venezuela y el propio Clausura.

Un arranque titubeante enemistó a su barra con el plantel, pero la nómina fue despejando el camino a punta de buenos resultados.

El “remate” de Caracas en el Clausura lo llevó a terminar segundo en la tabla, apenas por detrás del Caracas.

Y ahí de nuevo apareció la mano del estratega.

Caracas saldó dos de sus tres duelos directos de liguilla logrando buenos resultados en calidad de visitante, demostrando que fue el mejor fuera de casa: lo sufrieron Lara y el propio Táchira en la definición por la corona.

Sanvicente pudo agregar la corona 17 para su palmarés y el Caracas terminó una sequía sin celebrar que se extendía desde hace nueve años, en lo que a torneos cortos se refiere.

Fútbol Venezolano

Los caraqueños celebraron / Foto: Caracas FC
Los caraqueños celebraron / Foto: Caracas FC
Fútbol Venezolano

Caracas tuvo una larga serie de obstáculos para lograr el Clausura

Martes 10| 9:26 am

Redacción Meridiano

La coronación del Caracas la celebró la plantilla con una inusitada euforia. Pero es que detrás del título del Torneo Clausura obtenido por el elenco de la capital existió una virtual carrera de obstáculos.

El elenco avileño volvió a la cima del protagonismo dentro del torneo interno y agranda su propia leyenda como el club más ganador de la historia.

La victoria ante Táchira y en el estadio Pueblo Nuevo le dejó un sabor a revancha a la plantilla capitalina, la cual se concentra ahora en el premio mayor: la estrella del campeonato 2019.

La coronación en el semestre se puede explicar en claves.

Plantilla. No era la más lujosa, ni la de más peso, pero el técnico Noel Sanvicente fue capaz de gestionar una nómina, si se quiere, corta.

El equipo capitalino no realizó mayores movimientos en cuanto a fichajes foráneos: usó fundamentalmente tres de cuatro importados: el central Juan David Muriel y los delanteros Carlos Espinoza y Jesús Arrieta.

De hecho, los dos primeros tuvieron que ceder espacio ante el empuje de otros integrantes de la plantilla.
Sanvicente encontró una solución a cada una de las situaciones que se presentaron en cuanto a bajas, muchas de ellas aprovechando la cantera de jugadores juveniles e incluso por debajo de la norma.

Dos menos. Y el cuadro rojo de la capital también fue capaz de lidiar con dos ausencias de peso: Ricardo Kuki Martins (grave lesión de ligamentos) y la recuperación lenta de Robert Hernández.

El valor de ambos en la dinámica de los avileños era incuestionable, pero Caracas salió al paso a lo largo de todo el año, en particular el segundo semestre, la recta final.

De menos a más. Caracas también fue creciendo con el transcurrir del semestre y allanando el camino para seguir vivo en los dos torneos del segundo semestre: la Copa Venezuela y el propio Clausura.

Un arranque titubeante enemistó a su barra con el plantel, pero la nómina fue despejando el camino a punta de buenos resultados.

El “remate” de Caracas en el Clausura lo llevó a terminar segundo en la tabla, apenas por detrás del Caracas.

Y ahí de nuevo apareció la mano del estratega.

Caracas saldó dos de sus tres duelos directos de liguilla logrando buenos resultados en calidad de visitante, demostrando que fue el mejor fuera de casa: lo sufrieron Lara y el propio Táchira en la definición por la corona.

Sanvicente pudo agregar la corona 17 para su palmarés y el Caracas terminó una sequía sin celebrar que se extendía desde hace nueve años, en lo que a torneos cortos se refiere.

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