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Martes 18 de Mayo de 2021

Fútbol Internacional

Foto: Cortesia
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Fútbol Internacional

Semana para olvidar del campeón de la Libertadores

Jueves 15| 4:36 pm


Sao Paulo, 15 abr (EFE).- Dos batacazos en apenas cuatro días. Ese es el balance del actual campeón de la Copa Libertadores, Palmeiras, que ha empezado la temporada de 2021 con muchas dudas tras caer derrotado en las finales de la Supercopa de Brasil y la Recopa Sudamericana.

El equipo que dirige el técnico portugués Abel Ferreira parece haber perdido el espíritu victorioso que le llevó la campaña pasada a conquistar tres títulos: el Campeonato Paulista, la Libertadores y la Copa do Brasil.

Las primeras señales de agotamiento se empezaron a notar ya en el Mundial de Clubes de fútbol de la FIFA, disputado el pasado mes de febrero en Catar.

El conjunto de Sao Paulo llegaba cargado de moral después de levantar la segunda Libertadores de su historia (1999 y 2020), tras imponerse al Santos brasileño en el Maracaná con un gol en el último minuto.

El club soñaba con una final contra el todopoderoso Bayern de Múnich alemán, pero cayó de forma inesperada en las 'semis' ante el Tigres mexicano (0-1) y para redondear su mala actuación en el torneo tampoco fue capaz de doblegar Al Ahly egipcio en el partido por el tercer y el cuarto puesto.

Lo peor: dos partidos jugados y ningún gol a favor.

El equipo verdiblanco recuperó algo de su esencia en la final de la Copa de Brasil, en la que se impuso al Gremio de Porto Alegre tanto en la ida (0-1) como en la vuelta (2-0).

Pero los vicios que le condenaron en el Mundial de Clubes volvieron a contagiar a la plantilla esta semana.

Primero el domingo pasado en la final de la Supercopa de Brasil, en la que se midió a Flamengo, campeón de la Liga y que, hoy por hoy, está lejos de la versión avasalladora que exhibió en 2019 bajo las órdenes del portugués Jorge Jesus.

Los pupilos de Ferreira salieron envalentonados y en el minuto 2 ya estaban por delante en el marcador. Después se desinflaron y el Flamengo le dio la vuelta a la final por medio de Gabriel Barbosa 'Gabigol' y el uruguayo Giorgian De Arrascaeta.

Raphael Veiga consiguió empatar en la recta final y el título se decidió en la tanda de penaltis, con mejor suerte para los cariocas.

La puntilla para el equipo verdiblanco de Sao Paulo fue la Recopa Sudamericana ante el modesto Defensa y Justicia argentino, que ganó su primer título internacional el año pasado al proclamarse campeón de la Copa Sudamericana.

Era la típica batalla entre David y Goliat. Un duelo en el que para el Palmeiras había poco que ganar y mucho que perder.

El primer asalto, jugado en Buenos Aires el 7 de abril, antes de la derrota en la Supercopa de Brasil, no deparó sorpresas y los brasileños consiguieron una victoria por 1-2.

La victoria a domicilio dejaba prácticamente sentenciado el título para el Palmeiras, al que le valía un empate en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, sede improvisada por las restricciones en Sao Paulo por la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, el partido de vuelta, jugado este miércoles, transcurrió por los mismos derroteros que la final del domingo ante el Flamengo.

Palmeiras golpeó primero. Pero, con medio título en el bolsillo, empezó a relajarse, perdonó ocasiones clarísimas y dejó crecer a Defensa y Justicia, que campó a sus anchas en territorio hostil.

El combativo Halcón de Florencio Varela, que este año comanda el entrenador Sebastián Beccacece, le devolvió el 1-2 de la ida, con un misil desde fuera del área en el minuto 93, obra del lateral Marcelo Benítez.

Maniatado por los nervios, agotado físicamente y sin un plan de vuelo para situaciones de emergencias, el Palmeiras aún desaprovechó una pena máxima en la prórroga, antes de volver a claudicar en la tanda de penaltis.

El técnico palmeirense, Abel Ferreira, se quejó del estado del césped en la rueda de prensa posterior al partido e, irritado, asumió toda la responsabilidad: "Y como en el fútbol de Brasil siempre queremos encontrar culpables, el culpable de todo esto soy yo".

Una semana para olvidar que podría suavizar de alguna manera este viernes en el derbi contra el Sao Paulo por el Campeonato Paulista.

Para la próxima se avecinan curvas con el inicio de la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2021.

El campeón tiene un duro camino por delante para defender su corona, pues compartirá grupo con Defensa y Justicia, su verdugo en la Recopa; Independiente del Valle ecuatoriano, que ha eliminado al Gremio de Porto Alegre en la fase previa; y Universitario peruano. EFE

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Semana para olvidar del campeón de la Libertadores

Jueves 15| 4:36 pm

Sao Paulo, 15 abr (EFE).- Dos batacazos en apenas cuatro días. Ese es el balance del actual campeón de la Copa Libertadores, Palmeiras, que ha empezado la temporada de 2021 con muchas dudas tras caer derrotado en las finales de la Supercopa de Brasil y la Recopa Sudamericana.

El equipo que dirige el técnico portugués Abel Ferreira parece haber perdido el espíritu victorioso que le llevó la campaña pasada a conquistar tres títulos: el Campeonato Paulista, la Libertadores y la Copa do Brasil.

Las primeras señales de agotamiento se empezaron a notar ya en el Mundial de Clubes de fútbol de la FIFA, disputado el pasado mes de febrero en Catar.

El conjunto de Sao Paulo llegaba cargado de moral después de levantar la segunda Libertadores de su historia (1999 y 2020), tras imponerse al Santos brasileño en el Maracaná con un gol en el último minuto.

El club soñaba con una final contra el todopoderoso Bayern de Múnich alemán, pero cayó de forma inesperada en las 'semis' ante el Tigres mexicano (0-1) y para redondear su mala actuación en el torneo tampoco fue capaz de doblegar Al Ahly egipcio en el partido por el tercer y el cuarto puesto.

Lo peor: dos partidos jugados y ningún gol a favor.

El equipo verdiblanco recuperó algo de su esencia en la final de la Copa de Brasil, en la que se impuso al Gremio de Porto Alegre tanto en la ida (0-1) como en la vuelta (2-0).

Pero los vicios que le condenaron en el Mundial de Clubes volvieron a contagiar a la plantilla esta semana.

Primero el domingo pasado en la final de la Supercopa de Brasil, en la que se midió a Flamengo, campeón de la Liga y que, hoy por hoy, está lejos de la versión avasalladora que exhibió en 2019 bajo las órdenes del portugués Jorge Jesus.

Los pupilos de Ferreira salieron envalentonados y en el minuto 2 ya estaban por delante en el marcador. Después se desinflaron y el Flamengo le dio la vuelta a la final por medio de Gabriel Barbosa 'Gabigol' y el uruguayo Giorgian De Arrascaeta.

Raphael Veiga consiguió empatar en la recta final y el título se decidió en la tanda de penaltis, con mejor suerte para los cariocas.

La puntilla para el equipo verdiblanco de Sao Paulo fue la Recopa Sudamericana ante el modesto Defensa y Justicia argentino, que ganó su primer título internacional el año pasado al proclamarse campeón de la Copa Sudamericana.

Era la típica batalla entre David y Goliat. Un duelo en el que para el Palmeiras había poco que ganar y mucho que perder.

El primer asalto, jugado en Buenos Aires el 7 de abril, antes de la derrota en la Supercopa de Brasil, no deparó sorpresas y los brasileños consiguieron una victoria por 1-2.

La victoria a domicilio dejaba prácticamente sentenciado el título para el Palmeiras, al que le valía un empate en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, sede improvisada por las restricciones en Sao Paulo por la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, el partido de vuelta, jugado este miércoles, transcurrió por los mismos derroteros que la final del domingo ante el Flamengo.

Palmeiras golpeó primero. Pero, con medio título en el bolsillo, empezó a relajarse, perdonó ocasiones clarísimas y dejó crecer a Defensa y Justicia, que campó a sus anchas en territorio hostil.

El combativo Halcón de Florencio Varela, que este año comanda el entrenador Sebastián Beccacece, le devolvió el 1-2 de la ida, con un misil desde fuera del área en el minuto 93, obra del lateral Marcelo Benítez.

Maniatado por los nervios, agotado físicamente y sin un plan de vuelo para situaciones de emergencias, el Palmeiras aún desaprovechó una pena máxima en la prórroga, antes de volver a claudicar en la tanda de penaltis.

El técnico palmeirense, Abel Ferreira, se quejó del estado del césped en la rueda de prensa posterior al partido e, irritado, asumió toda la responsabilidad: "Y como en el fútbol de Brasil siempre queremos encontrar culpables, el culpable de todo esto soy yo".

Una semana para olvidar que podría suavizar de alguna manera este viernes en el derbi contra el Sao Paulo por el Campeonato Paulista.

Para la próxima se avecinan curvas con el inicio de la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2021.

El campeón tiene un duro camino por delante para defender su corona, pues compartirá grupo con Defensa y Justicia, su verdugo en la Recopa; Independiente del Valle ecuatoriano, que ha eliminado al Gremio de Porto Alegre en la fase previa; y Universitario peruano. EFE

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