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Jueves 23 de Septiembre de 2021

Eurocopa

Mbappé no convitió goles
Mbappé no convitió goles
Eurocopa

Los turistas de la Eurocopa: Jugadores que decepcionaron

Viernes 16| 12:19 pm


Samuel Aldrey /@Samuel Aldrey

 

La Eurocopa al revés es la más democrática institución futbolística. Exige un examen de admisión meritocrático, no cobra matrícula a sus jugadores y gratuitamente imparten su conocimiento en todas partes, así en la cancha como en el banquillo. En la Eurocopa al revés el hierro aprende a flotar, la madera a hundirse. Las ranas aprender a volar y las figuras se olvidan de jugar al fútbol.

Esta Eurocopa hizo dejar a Kylian Mbappé y Bruno Fernandes por debajo de nuestras expectativas, no jugaron bien y dejaron un sabor amargo a los aficionados de sus selecciones. Por eso los torneos cortos son la mejor barra del fútbol, pero también su mayor mentira, porque solo suceden muy de vez en cuando.

En esta Eurocopa al revés se premia al revés: desprecia los goles, castiga las asistencias; recompensa la falta de puntería y alimenta lo efímero. Se premia el arte del engaño: llegar a lo sublime en las ligas para hacer paseo y turismo.

El primero que se subió al avión para jugar en esta copa al revés fue Kylian Mbappé, la estrella del PSG que con sus 19 años encadiló al mundo del fútbol en el Mundial de Rusia 2018 y que se esperaba, junto a su equipo, ganar esta Eurocopa, pero Mbappé decidió llevarse el premio de 0 goles y 0 asistencias en 390 minutos (4 partidos) y un fantástico promedio de 0.0, uno de los mejores delanteros de esta copa al revés. Llegaba en avión con ese arte del engaño: 27 goles y siete asistencias en 31 partidos con ocho goles en Champions. Así se ilusiona y se desilusiona.

El segundo mejor de la Eurocopa al revés se halla sentado; mirando la cancha,  desde una playa con daiquirí en los botines: Bruno Fernandes. Para él era un peligro lanzar un pase filtrado y dar una asistencia es una hazaña solo para los locos. El luso estuvo condenado al éxito en la Eurocopa desde sus deslumbrantes actuaciones en Old Trafford. Dejó afónico a los comentaristas con 28 goles y 17 asistencias y el espectador aún tenía gula en la Eurocopa, pero Bruno decidió ser partícipe de la Euro al revés también con 0 goles y 0 asistencias. Relegado al banquillo solo jugó 206 minutos y siempre saliendo con daiquirí en los botines.

Los otros acompañantes que viajaron a esta Euro patas arriba también tuvieron sus tragitos amargos. Mathijs De Light fue premiado con un tarjeta roja y una ida rápida de vuelta a casa ante República Checa; Gerard Moreno, máximo goleador español (30 goles),  tuvo la osadía de hacer dos asistencias, dos desgracias en esta Copa al revés, pero se redimió al no gritar ni un gol, su compañero de viaje fue Marcos Llorente que prometía curar a la selección española con su rendimiento en el Atlético Madrid, pero término enfermo corriendo del lado izquierdo del campo.

Mientras, en Alemania fue tan al revés que se negaron el derecho de ser alemanes. En esta Copa la frase de Gary Lineker no existió: "los alemanes siempre ganan". Müller y Hummels llegaron a la última convocatoria de Joachim Löw como técnico para ayudar a los jóvenes, pero ni dieron primeros auxilios. Serge Gnabry explosivo, irreverente y goleador en el Bayern quedó sequísimo jugando de falso 9 –una posición clave en la Eurocopa al revés-, Ilkay Gündogan jugó, pero con su mente en el Manchester City. Los teutones no decepcionaron en la Eurocopa al revés.

Así acabará el mes de Julio y se nos habrá olvidado el torneo. Las jornadas descafeinadas, los empates a cero, los pases entre centrales, las rotaciones. Pero estos jugadores hicieron más saques de banda que caños al borde del área. Bebieron antes te vacaciones pensando en la resaca. Y su torneo fue gris. Un aterrizaje forzado. Un funeral en la cabeza como en aquel verso de Emily Dickinson. Fueron los turistas de la Eurocopa y las estrellas de la Euro al revés.

 

Eurocopa

Mbappé no convitió goles
Mbappé no convitió goles
Eurocopa

Los turistas de la Eurocopa: Jugadores que decepcionaron

Viernes 16| 12:19 pm

Samuel Aldrey /@Samuel Aldrey

 

La Eurocopa al revés es la más democrática institución futbolística. Exige un examen de admisión meritocrático, no cobra matrícula a sus jugadores y gratuitamente imparten su conocimiento en todas partes, así en la cancha como en el banquillo. En la Eurocopa al revés el hierro aprende a flotar, la madera a hundirse. Las ranas aprender a volar y las figuras se olvidan de jugar al fútbol.

Esta Eurocopa hizo dejar a Kylian Mbappé y Bruno Fernandes por debajo de nuestras expectativas, no jugaron bien y dejaron un sabor amargo a los aficionados de sus selecciones. Por eso los torneos cortos son la mejor barra del fútbol, pero también su mayor mentira, porque solo suceden muy de vez en cuando.

En esta Eurocopa al revés se premia al revés: desprecia los goles, castiga las asistencias; recompensa la falta de puntería y alimenta lo efímero. Se premia el arte del engaño: llegar a lo sublime en las ligas para hacer paseo y turismo.

El primero que se subió al avión para jugar en esta copa al revés fue Kylian Mbappé, la estrella del PSG que con sus 19 años encadiló al mundo del fútbol en el Mundial de Rusia 2018 y que se esperaba, junto a su equipo, ganar esta Eurocopa, pero Mbappé decidió llevarse el premio de 0 goles y 0 asistencias en 390 minutos (4 partidos) y un fantástico promedio de 0.0, uno de los mejores delanteros de esta copa al revés. Llegaba en avión con ese arte del engaño: 27 goles y siete asistencias en 31 partidos con ocho goles en Champions. Así se ilusiona y se desilusiona.

El segundo mejor de la Eurocopa al revés se halla sentado; mirando la cancha,  desde una playa con daiquirí en los botines: Bruno Fernandes. Para él era un peligro lanzar un pase filtrado y dar una asistencia es una hazaña solo para los locos. El luso estuvo condenado al éxito en la Eurocopa desde sus deslumbrantes actuaciones en Old Trafford. Dejó afónico a los comentaristas con 28 goles y 17 asistencias y el espectador aún tenía gula en la Eurocopa, pero Bruno decidió ser partícipe de la Euro al revés también con 0 goles y 0 asistencias. Relegado al banquillo solo jugó 206 minutos y siempre saliendo con daiquirí en los botines.

Los otros acompañantes que viajaron a esta Euro patas arriba también tuvieron sus tragitos amargos. Mathijs De Light fue premiado con un tarjeta roja y una ida rápida de vuelta a casa ante República Checa; Gerard Moreno, máximo goleador español (30 goles),  tuvo la osadía de hacer dos asistencias, dos desgracias en esta Copa al revés, pero se redimió al no gritar ni un gol, su compañero de viaje fue Marcos Llorente que prometía curar a la selección española con su rendimiento en el Atlético Madrid, pero término enfermo corriendo del lado izquierdo del campo.

Mientras, en Alemania fue tan al revés que se negaron el derecho de ser alemanes. En esta Copa la frase de Gary Lineker no existió: "los alemanes siempre ganan". Müller y Hummels llegaron a la última convocatoria de Joachim Löw como técnico para ayudar a los jóvenes, pero ni dieron primeros auxilios. Serge Gnabry explosivo, irreverente y goleador en el Bayern quedó sequísimo jugando de falso 9 –una posición clave en la Eurocopa al revés-, Ilkay Gündogan jugó, pero con su mente en el Manchester City. Los teutones no decepcionaron en la Eurocopa al revés.

Así acabará el mes de Julio y se nos habrá olvidado el torneo. Las jornadas descafeinadas, los empates a cero, los pases entre centrales, las rotaciones. Pero estos jugadores hicieron más saques de banda que caños al borde del área. Bebieron antes te vacaciones pensando en la resaca. Y su torneo fue gris. Un aterrizaje forzado. Un funeral en la cabeza como en aquel verso de Emily Dickinson. Fueron los turistas de la Eurocopa y las estrellas de la Euro al revés.

 

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