Noviembre de 1934: El mes que Babe Ruth cambió el beisbol en Japón para siempre

Domingo, 15 de marzo de 2026 a las 11:26 am
Noviembre de 1934: El mes que Babe Ruth cambió el beisbol en Japón para siempre
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Babe Ruth se encontraba en el ocaso de su muy ilustre carrera, la cual había iniciado en 1914 cuando debutó como pitcher con los Medias Rojas de Boston. Seis años después, en 1920, los Yankees de Nueva York lo adquirieron sin imaginar que su despliegue ofensivo cambiaría para siempre la historia del béisbol, y que su imagen estaría para siempre yuxtapuesta a la historia de las Grandes Ligas.

En 1934 tras 15 temporadas en el Bronx, los neoyorquinos le habían negado la posibilidad de ser mánager, su gran anhelo, y al culminar la campaña de ese año no volvería a jugar en Nueva York. El año 1935 marcaría su retiro, al participar en 28 juegos con los Bravos de Boston (actuales Bravos de Atlanta) de la Liga Nacional; sin embargo, en el periodo entre temporadas fue persuadido a ir a una gira de exhibición en Japón en noviembre. Al inicio tuvo muchas dudas porque le era inconcebible que su fama hubiera llegado al lejano oriente, pero apenas piso territorio nipón se percató que era considerado un dios.

Los nipones querían ver sus jonrones y Ruth satisfizo sus ansias al despachar 13. En aquel lejano país era admirado en demasía, por lo que su estancia fue sumamente placentera, marcando un reconocido e inesperado tributo antes de una despedida opaca en las Ligas Mayores.

El béisbol en Japón data de 1872, cuando una serie de reformas políticas (Restauración Meiji) iniciaron el proceso de industrialización que le permitió al Estado dejar de ser feudal. Las reformas incluyeron medidas estudiantiles, y uno de los profesores norteamericanos que llegó al país introdujo el béisbol como educación física. En ese momento nadie imaginó que algunas décadas más tarde el béisbol gozaría de una aceptación y fama sin precedentes.

Desde inicios del siglo XX y hasta los primeros años de la década de 1930, equipos de béisbol estadounidenses y japoneses se enfrentaron en giras (juegos de exhibición), siendo dominadas por los norteamericanos, pero los orientales deseaban mejorar su juego, lo cual habían logrado progresivamente, pero aspiraban a ser más competitivos ante los americanos. En 1930 el empresario Matsutarô Shôriki tuvo la determinación de auspiciar una serie de juegos de exhibición ante una escuadra estadounidense que estuviese conformada por sobresalientes jugadores grandeligas. Su única exigencia era que debía incluir a Babe Ruth. La admiración de los japoneses por el “Bambino” era tan desmesurada que si Ruth bateaba jonrones tal como en las Grandes Ligas, entonces Shôriki tendría la excusa perfecta para fundar la primera liga profesional. En Japón, como en la mayoría de los países, jugar por dinero era inmoral, pero sin un circuito rentado sería imposible mejorar la calidad.

Babe Ruth llegó a Japón el 2 de noviembre de 1934 junto con jugadores de la talla de Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Earl Averill, Charlie Gehringer y Lefty O’Doul, entre otros. Fue recibido por una multitud eufórica. Durante todo el día realizaron actos protocolares y el “Bambino”, con su característico carisma, no dudó en regalar sonrisas, sosteniendo en una mano la bandera de Estados Unidos y en la otra la de Japón. “Yo no sé cuántos voy a batear, pero espero sean tantos como pueda”, respondía Ruth a los reporteros ante la insistente pregunta sobre la cantidad de jonrones que despacharía en el Imperio del Sol Naciente, mientras autografiaba todo objeto que le llevaban. A los saludos respondía con la única palabra que conocía en japonés: “¡Banzai!”.

La gira estaba pautada para ofrecer 18 juegos durante todo el mes de noviembre, en los cuales enfrentarían a los mejores jugadores universitarios. Los peloteros habían sido exhortados a presentar un comportamiento íntegro, especialmente Ruth, quien era conocido por su irreverencia y actitud “bonchona”. La figura del comisionado en Major League Baseball fue introducida en 1920, siendo Kenesaw Mountain Landis el primer titular de dicha oficina, y fue él que sabiendo que era muy importante ser respetuosos entonces no duda en recalcarlo a los jugadores.

El escogido para dirigir al “dream team” fue Connie Mack, ultra reconocido por ser un mánager justo y competitivo (fue el último en dirigir en flux). Mack guio a los Piratas de Pittsburgh entre 1894 y 1896, y luego como dueño de los Atléticos de Filadelfia los capitaneó entre 1901 y 1950.

Mack tenía 71 años de edad, por lo que prefirió quedarse en Tokio y confirió la responsabilidad de conducir al equipo All-American en los desafíos mientras estuviesen fuera de la capital a Babe Ruth. ¡Sí, Babe Ruth! Ese era el gran sueño del “Muchachón”, dirigir a sus queridos Yankees de Nueva York o, en el peor de los escenarios, comandar cualquier equipo ligamayorista, aspiración que jamás llegaría a concretarse. 

Comienzo lento

En los tres primeros desafíos, dos escenificados en Tokio (estadio Meiji Jingu) y uno en Hakodate, Ruth no pudo batear jonrón. Los aficionados se marcharon cabizbajos, pero la artillería iniciaría en el cuarto juego, el 9 de noviembre, cuando en la ciudad de Sendai despachó no uno sino dos vuelacercas ante 20.000 asistentes.

En los cinco siguientes choques Ruth dispararía 8 cuadrangulares. El 10 de noviembre, en Tokio, enfrentaron por primera vez al estudiante de bachillerato Eiji Sawamura y la primera carrera fue fabricada en el mismo primer inning por el “Bambino”, esta vez frente a 60.000 espectadores, incluyendo a la nieta del Emperador Hirohito, la princesa Kitashirakawa. Un reportero de la revista Yakyukai escribió: “El estadio estaba tan lleno que no había espacio ni para una hormiga”. Por su parte, Lefty Gómez (quien 12 años más tarde se convertiría en coach de pitcheo del equipo Cervecería Caracas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional) llegó al 8vo inning propinando no hit no run, pero tras un out Mamoru Sugitaya bateó sencillo. La siguiente víctima fue el estadounidense Joe Cascarella (2), pues los días 11 y 25 los equipos se dividieron en el “Equipo de Ruth” contra el “Equipo de (Bing) Miller”, en el que cada novena se formó con seis jugadores americanos y tres nipones.

Dos días más tarde Ruth descifraría en la ciudad de Toyama a Shigeru Mizuhara y sumaría dos más el día 17 en el último desafío programado en Tokio, en el cual Foxx jugó en las 9 posiciones y Ruth en el shortstop. Veinticuatro horas después el slugger arribaría a 10 bambinazos, esta vez al volarse la barda en par de ocasiones en Yokohama. La primera pelota la tomó un oficial de apellido Hakamada, que resguardaba la zona trasera del estadio y cayó a sus pies, tras escuchar el sonido del bate y el rugir de la multitud.

Foto: Archivo

El estrellato de Sawamura

El undécimo cuadrangular de la antigua estrella de los Yankees de Nueva York no sería conectado sino hasta el 26 de noviembre; pero seis días antes en la localidad de Shizuoka, Ruth ayudó a catapultar la figura del lanzador Eiji Sawamura, aunque no con un jonrón sino con un ponche. La única rayita que permitió el japonés fue en el 7mo capítulo por batazo de cuatro esquinas de Lou Gehrig. El imberbe serpentinero ponchó a nueve jugadores en total, incluyendo cuatro consecutivos: Gehringer, Ruth, Gehrig y Foxx. Sawamura cayó derrotado, 1-0, pero nada pudo detener la euforia desatada por los nipones y su sentimiento de júbilo hacia el pitcher, quien a partir de ese momento pasó a convertirse en una figura de renombre nacional, y para honrar su memoria, el galardón otorgado anualmente al pitcher más destacado durante la liga japonesa de béisbol se denomina “Premio Eiji Sawamura”, equivalente al premio Cy Young en las Grandes Ligas.

El día 26 del undécimo mes del año, Shinji Hamazaki abrió por los orientales en el estadio Itozu Grounds de la ciudad de Kokura, y Ruth anunció su jonrón: levantó el brazo y señaló hacia las gradas. La multitud no lo podía creer (emulaba así su polémico batazo contra Charlie Root en el tercer juego de la Serie Mundial de 1932 ante los Cachorros de Chicago) y comenzó a gritar “¡jonrón, jonrón! No los defraudó. La esférica cayó en las gradas.

A la selección norteamericana le restaban tres choques: uno en Kyoto (28 de noviembre), Omiya (29) y en Utsunomiya el 1° de diciembre, siendo en el desafío en Omiya en el que Ruth conseguiría sus últimos dos vuelacercas, para así totalizar 13. Fue el choque más desproporcionado, cuyo resultado fue 23-5, en el cual los huéspedes ganaban 10-0 en el primer episodio, y se ampararon en 10 jonrones, incluyendo tres de Gehringer.

Aunque los invitados ganaron todos los juegos, la gira marcó un éxito total que le permitió a Shôriki fundar el equipo Gigantes de Yomiuri, conocido coloquialmente en la actualidad como los “Yankees de Japón”, y en 1936 instituyeron la primera liga profesional, sí en 1936, diez años antes que en Venezuela.

Apenas un mes antes del inicio de la gira, en octubre de 1934, pese a tener contrato firmado, Ruth había decidido no ir a Japón, pero fue persuadido por el gerente general del equipo nipón, señor Sotaro Suzuki, al mostrarle el llamativo póster promocional que incluía su rostro.

El desenlace mostró a un Ruth conmovido, de cuyos ojos brotaron lágrimas al momento de despedirse de sus contrincantes y de la afición. “¡Banzai Babe Ruth!”, le exclamaban, a lo que él respondía con “Sayonara! sayonara! Banzai Nippon!”. El éxito fue tanto que el embajador estadounidense en Japón, Joseph Grew, le escribió al comisionado Landis: “Por lo que puedo juzgar, su visita a Japón ha sido un éxito sin igual. Le dije a Babe Ruth que mientras estuvo aquí hubo dos embajadores en Japón: él y yo. Ciertamente, Ruth, Connie Mack y el resto de los jugadores contribuyeron al desarrollo de la amistad, y todos se comportaron de la mejor manera, lo que me hizo sentir muy orgulloso de ellos. Quisiera contarle la espléndida impresión que dejaron aquí y sus contribuciones al desarrollo de buenos sentimientos entre Japón y Estados Unidos, al menos en ciertos sectores de la población”.

Esta historia desconocida del “Bambino” en la que además fungió como un “embajador”, generó esperanzas de paz entre nipones y estadounidenses en una década en la que la diplomacia de ambos países no lograba dirimir sus diferencias y se sospechaba que una guerra era inminente.

Siete años después, el 7 de diciembre de 1941, Japón atacó a Estados Unidos, arrastrándolos a enfrentarse en la Segunda Guerra Mundial. Culminado el conflicto en 1945, ambas naciones retoman relaciones, al inicio forzadas, pero que al final rindieron frutos.

Mientras estuvo en Japón, el General Douglas Mac Arthur recurrió al deporte para acercar nuevamente a los japoneses, teniendo como figuras claves a Lefty O’Doul y Joe DiMaggio. El militar lo consiguió y quizá la venganza que han tenido los japoneses no ha sido a través de las armas sino en el terreno de juego pues de las cinco ediciones del Clásico Mundial de Béisbol, entre 2006 y 2023, Japón se ha proclamado campeón en tres oportunidades. ¿Y Estados Unidos? Ellos, quienes inventaron el béisbol, tan solo han ganado una sola vez.

 
Infografía: Gerónimo Maneiro

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