La política y el deporte han vuelto a colisionar de manera inesperada. En una declaración que ha dado la vuelta al mundo, el presidente Donald Trump ha fijado su atención en el fútbol internacional, enviando un mensaje cargado de urgencia y admiración a la superestrella portuguesa, Cristiano Ronaldo.
Fiel a su estilo directo, el mandatario estadounidense no escatimó en elogios para el actual delantero del Al-Nassr. "Ronaldo, eres el mejor de todos los tiempos", afirmó Trump, zanjando a su manera el eterno debate sobre quién ostenta la corona del fútbol mundial. Sin embargo, el mensaje no fue solo un cumplido, sino una invitación formal y apresurada para que el luso cruce el Atlántico.
"Te necesitamos en Estados Unidos. Ponte en marcha ya. Te necesitamos rápido", sentenció el presidente, generando una ola de especulaciones sobre si existe una estrategia gubernamental o comercial para potenciar la liga local (MLS) de cara al próximo ciclo mundialista.
El contexto de la MLS
La llegada de Lionel Messi al Inter Miami en 2023 cambió el paradigma del fútbol en Norteamérica, pero el mensaje de Trump sugiere que el país busca elevar la apuesta. La mención de que se le necesita "rápido" coincide con los preparativos de infraestructura y promoción para los grandes eventos futbolísticos que albergará la nación en los próximos meses.
A sus 41 años, Cristiano Ronaldo sigue demostrando una vigencia física envidiable en Arabia Saudita, y aunque su contrato con el Al-Nassr ha sido el más lucrativo de la historia, el llamado de la Casa Blanca añade una presión mediática sin precedentes sobre su futuro profesional.
Un impacto más allá del campo
Analistas políticos sugieren que este tipo de mensajes buscan capitalizar la enorme base de seguidores de Ronaldo (la mayor del planeta en redes sociales) para fortalecer la imagen de Estados Unidos como el epicentro del entretenimiento mundial. Para el fanático promedio, la posibilidad de ver a CR7 y a Messi compitiendo en la misma liga nuevamente (esta vez en suelo estadounidense) ha pasado de ser un sueño de marketing a una posibilidad discutida al más alto nivel político.