La televisión chilena y el mundo del espectáculo están de luto por la muerte inesperada del presentador de farándula, Andrés Caniulef, quien falleció el 9 de enero de 2026 a los 48 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio dentro de un departamento en pleno centro de Santiago.
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Al momento de lo ocurrido, Andrés se encontraba junto a su pareja. El emotivo fallecimiento ha generado conmoción entre colegas, fans y figuras del medio que recuerdan su trayectoria, sus provocativas opiniones y su honestidad al hablar de su vida personal y de salud.
La noche que apagó al presentador chileno
La tragedia se desató cerca de las 22:30 horas cuando Caniulef comenzó a sentirse mal dentro de un inmueble ubicado en la intersección de las calles Santo Domingo y Mac-Iver en Santiago Centro.
De acuerdo con versiones oficiales, el periodista se desvaneció repentinamente y entró en paro cardiorrespiratorio, lo que motivó una rápida llamada a los servicios de emergencia.
A pesar de los esfuerzos del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU), no fue posible salvar su vida y su muerte fue confirmada en el lugar.
Personal de la Policía de Investigaciones (PDI) y del Ministerio Público inició diligencias para esclarecer todos los detalles de lo ocurrido, aunque por ahora los trabajos se mantienen en curso.
La familia, representada por su hermana Marisa Caniulef, ha solicitado respeto y privacidad mientras se coordina el velorio y otros detalles fúnebres.
Su valiente relato
Uno de los capítulos más recordados y potentes de su vida personal fue cuando Andrés Caniulef reveló públicamente en 2025 que vivía con VIH, después de mantener el diagnóstico en secreto durante casi ocho años por miedo al estigma social.
Su confesión no solo impactó por su franqueza, sino también por el impacto positivo que tuvo en el debate público sobre la salud y la visibilidad de las personas VIH positivas.
En aquella ocasión, el periodista explicó con emoción que el miedo al juicio social había sido su mayor obstáculo para abrirse con amigos y familiares. Pese a eso, dijo estar en tratamiento y ser indetectable, lo cual significa que puede llevar una vida completamente normal.
Caniulef aprovechó ese momento para enviar un mensaje de conciencia, educación y aceptación, instando a que las personas se realicen exámenes regularmente y no permitan que el estigma limite su vida social o emocional.