La anticipación por un enfrentamiento entre República Dominicana y Venezuela suele encender las redes sociales y calentar el terreno previo a cualquier torneo internacional. Sin embargo, dentro del clubhouse dominicano, la narrativa es radicalmente distinta.
Juan Soto, una de las máximas figuras del equipo, ha dejado claro que el conjunto quisqueyano no está perdiendo el sueño pensando en sus rivales, sino en su propia ejecución.
La consigna es clara: "Enfocarse en el daño"
En declaraciones recientes, el estelar jardinero fue directo al ser cuestionado sobre una posible revancha contra el combinado venezolano. Lejos de alimentar la rivalidad, Soto enfatizó que el enfoque del equipo es interno y pragmático:
“No hemos hablado nada de eso, lo de nosotros es enfocarnos en el daño que podemos hacer”.
Esta postura refleja una mentalidad de equipo élite: no permitir que el ruido externo o el historial de enfrentamientos afecte la preparación del grupo.
El peso de ser los favoritos
No es secreto que República Dominicana parte, casi por decreto, como uno de los grandes favoritos en cualquier competencia de béisbol. Si bien esto es un reconocimiento a la calidad del talento nacional, Soto reconoce que la etiqueta de "favorito" es un arma de doble filo:
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El lado positivo: Valida el trabajo y la jerarquía de los jugadores.
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La realidad: Genera una presión mediática y competitiva constante.
Ante esta situación, el plan de acción del jardinero es sencillo pero exigente: "Tenemos que hacer nuestro trabajo y olvidarnos de todo el mundo".
¿Qué significa esto para la competencia?
Para la afición, esto es una buena señal: un equipo que prioriza su propia ejecución sobre las circunstancias del rival suele ser más peligroso y consistente durante las etapas largas de un campeonato.