El capitán de los Yankees de Nueva York, Aaron Judge, no es de los que suele morderse la lengua cuando se trata del bienestar del equipo. Tras el primer entrenamiento completo de la primavera, el vigente MVP de la Liga Americana admitió que la calma con la que la gerencia neoyorquina manejó la agencia libre este invierno fue, en sus propias palabras, "brutal".
NOTAS RELACIONADAS
"Al principio fue bastante duro de ver", confesó Judge el lunes. "Pensé: 'Somos los Yankees de Nueva York. Salgamos y consigamos a los jugadores adecuados'".
Presión en las oficinas del Bronx
Mientras otros equipos de la liga cerraban acuerdos multimillonarios y fortalecían sus filas, los Yankees mantuvieron un perfil inusualmente bajo, limitándose a movimientos menores y a la retención del jardinero central Trent Grisham. Esta pasividad no pasó desapercibida para el capitán, quien confirmó haber presionado a la directiva para que fueran más agresivos.
Al ser consultado sobre si había comunicado su descontento a los altos mandos, Judge esbozó una sonrisa cómplice: "Sí, oh, sí. Fue frustrante, pero creo que ahora estamos justo donde debemos estar". Para Judge, la urgencia es real: la franquicia no levanta un trofeo de Serie Mundial desde 2009, una sequía que pesa cada vez más en los hombros del "Juez".
El alivio médico: Sin paso por el quirófano
Más allá de los movimientos de oficina, la gran noticia para los aficionados de los Bombarderos del Bronx es el estado de salud de Judge. El año pasado, una distensión en el flexor del codo derecho —sufrida tras un potente tiro a home en Toronto el 22 de julio— encendió todas las alarmas. Aunque regresó en septiembre, su brazo no era el mismo; sus lanzamientos apenas alcanzaban las 68 mph.
"Nunca había tenido problemas en el codo, así que definitivamente estaba preocupado", admitió Judge. La incertidumbre sobre una posible cirugía lo persiguió hasta el final de la postemporada. Sin embargo, tras nuevas pruebas médicas, recibió luz verde: "Me dijeron: 'Listo para empezar'. Fue genial escuchar esas palabras. Ahora puedo prepararme para empezar el año en la mejor forma posible".
Hoy, el capitán asegura que su brazo ha recuperado el trueno. Ya ha realizado tiros a las bases con normalidad, dejando atrás la cautela que limitó su juego defensivo en el cierre de 2025.
Un MVP histórico en busca de la gloria colectiva
A sus 33 años (cumplirá 34 en abril), Judge viene de una temporada de ensueño en lo individual. Ganó su tercer MVP tras registrar números que desafían la lógica:
-
Promedio de bateo: .331 (Líder de las Mayores).
-
Jonrones: 53 (Uniéndose a Ruth, McGwire y Sosa como los únicos con cuatro temporadas de 50+ vuelacercas).
-
OPS: 1.144 (El mejor de la liga).
A pesar de haber mantenido ese ritmo demoledor en los playoffs (bateando para .500 con un OPS de 1.273), el éxito colectivo se le sigue escapando. Además de su compromiso con los Yankees, este año Judge asumirá el rol de capitán de la selección de Estados Unidos en el próximo Clásico Mundial de Béisbol, un reto que añade más peso a su agenda.
Fuego cruzado en el diamante
El primer día de entrenamiento también dejó una postal del futuro. Judge se enfrentó al prospecto de 22 años Carlos Lagrange, un lanzallamas dominicano de 2.01 metros de estatura. El duelo fue un espectáculo de contrastes: Judge castigó una recta de 99.3 mph enviándola fuera del estadio por el jardín izquierdo, pero Lagrange se tomó la revancha poco después, ponchando al capitán con una "fogonazo" de 102.6 mph.
Con el codo sano, el bate encendido y la mirada puesta tanto en el Clásico Mundial como en la Serie Mundial, Aaron Judge ha dejado claro que 2026 no puede ser otro año de "esperar a ver qué pasa".
