El jardinero venezolano Anthony Santander ha arrojado nueva luz sobre la persistente lesión en el hombro que ha descarrilado su inicio con los Toronto Blue Jays. Lo que inicialmente parecía una molestia manejable resultó ser un problema estructural mucho más grave que pasó desapercibido para los equipos médicos durante meses.
NOTAS RELACIONADAS
Al inicio de los entrenamientos de primavera la semana pasada, el mánager John Schneider reveló la noticia que nadie en Toronto quería escuchar: Santander se sometió a una cirugía para reparar un desgarro en el labrum y se perderá, al menos, entre cinco y seis meses de acción.
El diagnóstico que se escondió de las cámaras
Este miércoles, el ex All-Star explicó que la gravedad del daño fue un misterio incluso para él, ya que el desgarro no apareció en ninguna de las resonancias magnéticas realizadas el verano pasado.
"No es culpa de nadie. Simplemente, no apareció", confesó Santander a través de un intérprete, según reportó Shi Davidi de Sportsnet. La sorpresa llegó al momento de la intervención: "Cuando abrieron el hombro, vieron que realmente necesitaba la cirugía. No entendían por qué las imágenes previas no mostraban la magnitud del problema".
Esta revelación explica, en gran medida, el bajo rendimiento del pelotero de 31 años durante su primera campaña en Canadá.
Un primer año para el olvido en Toronto
Tras firmar un lucrativo contrato de cinco años y 92.5 millones de dólares el invierno pasado, las expectativas eran altísimas, pero la realidad física fue otra. Santander solo pudo disputar 54 partidos en 2025, mermado por lo que el equipo calificó originalmente como una simple inflamación en el hombro izquierdo.
El paso de Santander por la lista de lesionados fue una constante el año pasado. Tras meses de descanso y rehabilitación, regresó a finales de la temporada 2025, pero su bate nunca despertó: registró una línea ofensiva de apenas .175/.271/.294 con seis cuadrangulares.
Aunque intentó ayudar en la postemporada, su cuerpo volvió a fallar. Tras irse de 15-3 en cinco juegos de playoffs, fue retirado del roster durante la Serie de Campeonato de la Liga Americana, esa vez por problemas en la espalda que, ahora se sabe, podrían haber sido una compensación por el esfuerzo de jugar con el hombro destrozado.
El colapso en el programa de invierno
Sin saber que su labrum estaba roto, el venezolano siguió un plan de fortalecimiento convencional durante el receso de temporada. Sin embargo, el "muro" llegó en enero. Al intensificar su programa de bateo, el dolor punzante que sintió por primera vez en mayo de 2025 regresó con la misma intensidad.
Tras varios intentos fallidos de retomar el swing sin dolor, una nueva resonancia magnética finalmente detectó el desgarro, lo que llevó a la cirugía inmediata el miércoles pasado. "Desafortunadamente, ocurren cosas que escapan a tu control", comentó Santander a Keegan Matheson de MLB.com. "Sé que algunos pueden pensar diferente por el contrato, pero yo sé quién soy y sé que estoy haciendo todo lo posible por estar con mis compañeros".
¿Cuándo volverá a jugar Santander?
Si la rehabilitación progresa sin contratiempos, el cronograma de cinco a seis meses sitúa su regreso potencial cerca del receso del Juego de las Estrellas de 2026, aunque mediados de agosto parece una meta más conservadora y realista para que recupere su forma competitiva.
Por ahora, el enfoque de Santander está en la paciencia. Su objetivo es recuperar la fuerza explosiva en su hombro para intentar rescatar la recta final de la temporada 2026 y demostrar por qué los Blue Jays apostaron tan fuerte por él. "Ya veremos dónde estamos cuando llegue el momento", concluyó. "Si no funciona este año, la opción es esperar al siguiente, pero espero de corazón que no sea así".
