Zairet González Ramírez | @ZaiLez
El mes de mayo es fatídico para el automovilismo mundial. Gilles Villeneuve falleció un 8 de Mayo en Zolder, Elio de Angelis, un 15 de Mayo en Paul Ricard, y Ayrton Senna, un 1 de mayo en Imola.
Corría el año de 1994 y el circuito de Imola sería el escenario donde se disputaría el Gran Premio de San Marino de esa temporada. Nadie imaginaba que sería una de las carreras más accidentadas de la etapa contemporánea en los campeonatos de Fórmula 1.
Mientras giraba la vuelta 7 de la carrera, el Williams pilotado por Ayrton Senna da Silva se estrellaba en la curva Tamburello a 320 kilómetros por hora. La telemetría del monoplaza muestra que Senna levantó el pie del acelerador 0.8 segundos antes del choque.
La autopsia reveló que la muerte fue instantánea provocada por traumatismos múltiples en la base del cráneo, insuficiencia respiratoria grave, hundimiento frontal (que provocó una hemorragia interna), ruptura de la arteria temporal y paro cardíaco.
El casco del piloto tenía una enorme hendidura en la parte superior derecha que se produjo por el impacto de un objeto que salió del interior del vehículo, por la forma de la hendidura, se presume que era la barra de dirección del carro, rota segundos antes.
Un ídolo
Nacido en Sao Paulo en 1960, el tricampeón mundial de Fórmula 1 murió a los 34 años de edad. Su carisma caracterizó su trayectoria como piloto. Sonrisas, bromas y su comportamiento amigable con sus colegas, la prensa y los aficionados eran su carta de presentación junto a su talento.
Tras varios títulos en kartings y luego de obtener títulos de categorías menores como la Formula Ford 1600, la F2000 y la F3; en 1984 a Senna le llegó la oportunidad de correr en la máxima competición del automovilismo internacional: La Fórmula 1.
Toleman fue su primer equipo en el que comenzó a mostrar su calidad como piloto, que se lucía cuando las condiciones le eran adversas como en su primer GP de Mónaco cuando bajo una torrencial lluvia escaló del 14° lugar de la grilla hasta el segundo.
Tras once temporadas en la categoría reina del automovilismo, dejó registro de 161 grandes premios disputados, 65 primeros lugares en la parrilla, 41 victorias, 80 podios y casi 3.000 vueltas a circuitos en Fórmula Uno. Consiguió ser campeón del mundo en 1988, 1990 y 1991.
El día de su muerte la conmoción en Brasil fue total. El Gobierno declaró tres días de luto y su ataúd recorrió las paralizadas calles de Sao Paulo sobre el techo de un coche de bomberos y ante multitudes que fueron a despedirlo.
Ratzenberger, el olvidado
La tragedia cubrió la pista de Imola el 30 de abril durante una sesión de entrenamientos. Mientras buscaba mejorar sus tiempos, el monoplaza del austriaco Roland Ratzenberger impactó a casi 300 kilómetros por hora contra el muro y casi de frente en la curva Villeneuve.
Momentos antes Ratzenberger había sufrido una leve salida de pista en la chicane Acqua Minerale, que dañó su alerón delantero lo suficiente como para que un flap saliera despedido instantes después, lo que le impidió girar en la velocísima curva. El ángulo y la velocidad del impacto hicieron que la muerte de Ratzenberger fuera prácticamente instantánea, pese a los intentos de reanimación en pista.
La polémica cubrió al ambiente de la Fórmula 1 y de la organización del circuito, cuando la autopsia confirmaba la muerte instantánea de Roland Ratzenberger.
Según las leyes italianas, si una persona muere en una actividad deportiva la misma debe ser automáticamente cancelada, y el lugar de los hechos, cerrado para dar inicio a las investigaciones.
El domingo, cuando correspondía ya la carrera, se hallaba en el circuito un Senna profundamente afectado por la muerte de Ratzenberger.
El periodista brasileño Reginaldo Leme aseguraría luego que Senna no quería correr, que estaba bastante tenso y en una conversación con Sid Watkins, en ese entonces médico del equipo, le dijo preocupado que “necesitaba controlarse” pues subiría a su carro a 320 km7h.
2017-05-01
